jun 292012
 

Yo creo que la clave para hacer más presentable, atractiva e imbatible la candidatura presidencial de Michelle Bachelet, estriba en que se presente con la misión y el mandato explícito de renunciar a la conducción del gobierno y reservarse para ostentar sólo la jefatura del Estado como presidenta de la república en un régimen de gobierno parlamentario, o sea, que la clave de su programa consista en el compromiso de cambiar nuestro régimen político, poniendo fin al presidencialismo actual. Si no, más vale que no se presente.

En los países con sistema de gobierno parlamentario, que representa el canon de la democracia occidental con expresión en los cinco continentes y la sola excepción de Estados Unidos y su patio trasero, el gobierno es ejercido por un primer ministro y su gabinete, que surgen del Parlamento y ante el cual permanecen responsables, de modo que si pierden la confianza de la mayoría parlamentaria, cae el gabinete gobernante y se forma otro con la nueva mayoría que se haya conformado en un Parlamento proporcionalmente representativo de la voluntad soberana.

De este modo, el gobierno dura lo mismo que la legislatura de 4 ó 5 años, sin perjuicio de que pueda repetirse en una nueva legislatura o bien haya de renovarse durante la misma. En otras palabras, el gobierno dura lo que dura la confianza que en él deposita la mayoría parlamentaria y, por tanto, siempre tiene mayoría para legislar conforme a su programa, sin empates artificiales y fraudulentos como los que provoca el binominal ni los consensos espurios a que conduce.

abr 112012
 

La aspiración específica de cambiar el régimen presidencialista de la Constitución de 1980, convocó en su momento a destacados líderes de la
derecha en los inicios de la transición a la democracia. Entonces, gente de Renovación Nacional, como el actual ministro y entonces senador Andrés Allamand, defendía entusiastamente la adopción de un sistema de gobierno parlamentario (contra la opción semipresidencial que primaba en los sectores concertacionistas). Incluso, en más de una ocasión durante nuestra frustrada transición, RN bajo la dirección de Andrés Allamand anunció la formación de un gabinete en la sombra o fantasma al estilo inglés, con integrantes con nombre y apellido.

Con estos antecedentes, me parece que una clara opción por el fin del presidencialismo y el cambio de nuestro régimen político, podría ser el
factor aglutinante de las diversas fuerzas políticas para la aprobación de una Constitución que nos una y no que nos divida, como ocurre con la
Constitución de 1980.

En la Constitución del Bicentenario, debiéramos optar por el régimen parlamentario de gobierno, que constituye el canon de la democracia y que,
no obstante su origen europeo, funciona con éxito en los cinco continentes, con la sola excepción del régimen presidencial en los Estados Unidos y las malas copias de aquél en su patio trasero.

En un sistema de gobierno parlamentario -o uno semipresidencial, en su defecto-, todos los ministros son responsables ante el Parlamento, incluido
el Primer Ministro, que encabeza el Gabinete gobernante, y dicho gobierno se mantiene en el poder en tanto la coalición que lo sustenta conserva la
mayoría parlamentaria. En caso contrario, pasa a ser reemplazado por una nueva fuerza, aunque no se haya cumplido aún el período legislativo, de
cuatro ó 5 años, que es el mismo del gobierno, el que puede ser reelegido sin límites, al igual que los parlamentarios, en tanto conserven el apoyo de los electores. Pero ello ocurre en el contexto de un sistema serio, con elecciones democráticas y competitivas, con ganadores y perdedores y no con mecanismos electorales antidemocráticos y fraudulentos, como nuestro sistema binominal minoritario, diseñado para provocar un empate artificial y permanente al margen de la voluntad ciudadana (33%=66), con lo que la preferencia electoral de los ciudadanos se torna irrelevante y los parlamentarios tampoco requieren esforzarse mayormente en su desempeño en el Congreso, ya que saben que pueden conservar su cupo en tanto cuenten con el apoyo de los partidos que los designan. Se trata, en verdad, de un sistema de cuoteo por mitades de la representación parlamentaria entre las dos primeras fuerzas en disputa y con total exclusión de los demás. Esto implica el poder de veto de la minoría sobre la voluntad mayoritaria expresada en las urnas y el consecuente inmovilismo o consagración del statu quo institucional y político, previamente impuesto bajo un régimen de facto.

Finalmente, cabe destacar que una gran diferencia entre la nueva  Constitución que se plantea y los cambios constitucionales habidos en el
continente latinoamericano recientemente, estriba en que estos últimos han reforzado el presidencialismo que tanto atrae y acomoda especialmente a los caudillos populistas y mesiánicos tan propios de nuestro continente, en tanto la opción constitucional que está surgiendo entre nuestras fuerzas políticas, representaría exactamente la opción contraria.

Rafael Enrique Cárdenas Ortega

 

Fuente: http://radio.uchile.cl/cartas-al-director/147571/

mar 032012
 

No sabremos nunca, a menos que el lo indique, si la tesis programática de Henrique Capriles Radonski, al inicio de la campaña en las primarias de la MUD y que mantiene en la campaña rumbo al 7 de octubre, denominada el autobús del progreso, era simple consigna electoral sin contenido ideológico, entendido progreso como un concepto que indica la existencia de un sentido de mejora en la condición humana, o aludía a una ideología y doctrina que defiende y busca el desarrollo de una sociedad en el aspecto económico, social, científico y cultural, adhiriéndose a practicas y principios ligados al liberalismo, y actualmente, a tendencias socializadoras.

Esta tesis, curiosamente en Estados Unidos, esta ligada a los liberales, es decir, el término liberal equivale a progresista. En este sentido, la propuesta de Capriles, ni es nueva ni es innovadora, es una replica de las políticas norteamericanas en nuestra política nacional.

A su vez, la tesis del candidato de la oposición, alude a tomar lo mejor de los enfoques de izquierda y de los liberales, como ellos dicen, tomando lo mejor de cada uno. Sostienen que la función del Estado es ofrecer todas las oportunidades necesarias para que la persona explote las capacidades con las que nace y mejore sus condiciones de vida. Plantean, además que ninguna persona al momento de nacer esté determinada por el lugar, la situación y condición en que nació, sino que tenga todas las oportunidades abiertas para que pueda llegar tan lejos como quiera. En lo social no descarta al Estado, pero tampoco lo magnifica, sino que busca la dotación del ser humano de condiciones y oportunidades para desarrollar sus capacidades en condiciones de igualdad.

En lo económico, promueve la participación del Estado en aquellas áreas donde se necesita su presencia reguladora y admite la oferta y la demanda bajo supervisión. Su lema principal es: Tanto mercado como sea posible y tanto Estado como sea necesario.

A todo esto, es entendible y curioso que la propuesta de Radonski, sea una mala imitación de la actitud del comandante Chávez y de sus políticas hacia la colectividad. Copian los códigos chavistas, la simbología, las ideas fuerza y hasta vocablos como el Poder Popular. Aunque solamente copian el espíritu de las propuestas no el cuerpo. Últimamente, vimos al candidato opositor inaugurando una bodega del progreso, copia de un establecimiento Mercal.

Ni copias de modelos políticos exógenos ni la imitación como estrategia política, creemos que sean suficientes para derrotar al Comandante Presidente Hugo Chávez este próximo 7 de octubre 2012.

José Amesty – 03-03-2012

ene 262012
 

Rev. Carmelo Álvarez, Chicago – 24 de enero de 2012- Enviado por José Amesty

Las primarias presidenciales republicanas y toda la euforia creada por los medios de comunicación han propiciado un ambiente que se mueve entre el fanatismo político y el fanatismo religioso. Se alimenta una histeria colectiva que va creando la sensación de que el destino de la nación norteamericana está en juego. Detrás de todo este proceso existen unas tendencias conservadoras extremas (han existido con agresividad desde los años 80) en los sectores evangélicos conservadores. A estas corrientes evangélicas conservadoras se les ha denominado “derecha religiosa”, particularmente asociada con líderes como el finado Pastor Jerry Falwell y su Mayoría Moral, y el abogado y pastor, Pat Robertson, con su Red Transmisora Cristiana (CBN) desde la década del ochenta del siglo XX. Su cercanía con el ala conservadora del Partido Republicano y Ronald Reagan les dio mucha notoriedad pública. Pat Robertson pretendió, incluso, ser el candidato presidencial republicano en 1988, pero fue detenido por intereses mayores dentro del propio partido, incluyendo al entonces vice-presidente de Estados Unidos, George H. Bush, quien fue el candidato presidencial republicano en aquellas elecciones.

La fuerza de la derecha religiosa ha ido evolucionando por lo menos en dos direcciones. Algunos de sus líderes prominentes evangélicos como Ralph Reed, seguidor de Falwell y Reagan, se han movido abiertamente al centro mismo de la arena política republicana, sin pretender defender una agenda evangélica propiamente, aunque confiesen ser evangélicos conservadores. Su interés es más político que religioso. Por otro lado, una clara tendencia es el repliegue de muchos evangélicos conservadores dentro del llamado “Tea Party”, una alianza ultra-conservadora de un sector supuestamente dentro del Partido Republicano, con una fuerza evidente en muchos de los estados de la Unión. Allí va a resultar interesante que suceda con el “Tea Party” y sus pre-candidatos. Y los resultados de las primarias. Ya hay dos pre-candidatos (John Hunstman y Rick Perry) y una precandidata (Michelle Bachmann) que se han visto obligados a retirarse del proceso primarista.

Es evidente que aquí el factor económico es determinante como siempre lo ha sido en las campañas presidenciales de los Estados Unidos. Estas campañas son sumamente costosas y sólo la capacidad de recoger grandes sumas de dinero, particularmente con el apoyo del gran capital, hace viable aspirar con buenas posibilidades de ganar. Cabe recordar que se han aprobado en el Congreso de los Estados Unidos leyes electorales que cada día liberalizan más los aportes de grandes consorcios y compañías comerciales para apoyar candidatos y candidatas a puestos electivos. Lo que significa que pueden no solo determinar sino seleccionar directamente los candidatos de su preferencia ideológica, disminuyendo el poder decisivo de los partidos en la escogencia de candidatos y candidatas.

Existen en el país cualquier cantidad de grupos religiosos derechistas organizados en programas para la familia, los jóvenes, las mujeres, la educación y la evangelización a nivel internacional, ente otros. Entre esas organizaciones religiosas conservadoras hay que contar a sectores ultra-conservadores del judaísmo. Se destaca mucho aquí una estrategia creciente para fortalecer la solidaridad con el estado de Israel, intentando revertir el antisemitismo que por largo tiempo ha existido en los Estados Unidos. Incluso, existen grupos de judíos cristianos y cristianos judíos que intentan conciliar posturas que otrora llevaron a serias diferencias doctrinales y disipar la vigencia de odios o rechazos mutuos. Lo mismo ocurre, en menor grado, entre evangélicos conservadores y católicos conservadores, que intentan a través de temas como el aborto limar asperezas y excomuniones mutuas históricas que han existido a lo largo de la historia religiosa de los Estados Unidos, por más de doscientos años.
Muchos de estos grupos y tendencias conservadoras evangélicas intentan buscar una gran sombrilla que los cobije, en lo que algunos analistas y pensadores han llamado “nacionalismo cristiano”. La nación está por encima de todo porque Dios está de su lado como pueblo bendecido y electo. Aquí se retrotrae toda la ideología del destino manifiesto, el pueblo escogido y la tierra prometida, desde su lectura bíblica fundamentalista y exclusivista.

Es importante destacar en todo este proceso tres dimensiones que están íntimamente ligadas a la concepción que se tiene sobre la fe. Primero, ha existido (como hemos afirmado ya) una relación estrecha entre la fe y la ideología conservadora (destino manifiesto). Incluso se ha planteado que hay una “religión civil” que se esfuerza en subrayar una especie de secularización de esa ideología conservadora religiosa. Uno de los ejemplos más claros de ese proceso lo constituye la exaltación de los Diez Mandamientos como decálogo público que debe determinar tanto lo moral como lo legal, al ser la quintaesencia de la civilización cristiana. Segundo, hay una estrecha relación que se quiere subrayar entre fe y religión, donde lo religioso deviene en una cuasi-teocracia que impondría su código, moral, espiritual y doctrinal en la sociedad. La enseñanza de la religión y la promoción de las oraciones en las escuelas públicas son algunos de los pilares ideológico-teológicos de estos grupos conservadores. El tercer aspecto tiene relación con el lugar de los Estados Unidos en el mundo. El destino manifiesto implica que los Estados Unidos han sido llamados a conducir con su liderato los destinos del mundo. En círculos conservadores muy frecuentemente se destaca que los Estados Unidos deberían retirarse de las Naciones Unidas porque allí hay “hostilidad y odio” hacia los Estados Unidos. Además, según esta postura ideológica conservadora, los Estados Unidos como primera potencia militar del mundo están llamados a ser los gendarmes y guardianes del mundo, sin ningún otro arbitro.

Un aspecto digno de mencionarse en el proceso de las primarias republicanas es la preferencia confesional-religiosa de los candidatos y la candidata republicanos. Examinemos sus posturas.

Michelle Bachmann es una líder prominente del “Tea Party”. Proviene de una familia luterana, con una membresía activa en el Sínodo Luterano de Wisconsin, la iglesia luterana más conservadora de Estados Unidos. Estudió en la Universidad Oral Roberts, uno de los pilares del conservadorismo evangélico, fundada por el evangelista del mismo nombre. Tuvo algunas serias dificultades con sectores católicos del electorado porque el Sínodo Luterano de Wisconsin, con su postura anti-ecuménica y anti-católica, opina que “el Papa es el anticristo”. Ella supuestamente se distanció de esa opinión, aunque no totalmente de las afirmaciones fundamentalistas de la iglesia donde nació, se crió y vivió su vida adulta. En la actualidad asiste a una iglesia evangélica supuestamente más moderada.

Entonces, aparece en el escenario Newt Gingrich, otrora presidente de la Cámara de Representantes de Estados Unidos. Es el candidato más intelectual con una carrera de profesor de historia norteamericana, escritor prolífico y cabildero de varias empresas comerciales y gubernamentales. Gingrich ha tenido una vida política con muchos altibajos, con no menos dificultades en su vida personal (dos divorcios y tres matrimonios hasta hoy). Su trasfondo religioso sufre también de los mismos altibajos y vaivenes: Nació y se crió luterano, de adulto en Georgia se hizo Bautista del Sur y en 2009 se convirtió al catolicismo romano para casarse con su tercera esposa, en la fe católica. Con un espíritu apasionado y polémico, Newt Gingrich provoca las más variadas opiniones y reacciones, asumiendo posturas ambivalentes y oportunistas para el gusto de muchos republicanos militantes. Su campaña ha tenido un derrotero muy ambiguo y a ratos confuso, aún para los republicanos que lo admiran.

Un candidato que ha tenido una suerte parecida a la de Newt Gingrich es el gobernador del estado de Texas, Rick Perry. Fue el sucesor de George W. Bush como gobernador de ese estado. Es de tradición metodista, pero tan conservador o más que el propio Bush, por ratos distanciándose de las posturas progresistas que los metodistas como iglesia nacional han asumido. Sus dificultades para obtener una posición sólida para ser un candidato presidencial, con algunas posibilidades, procede de su incapacidad para articular un mensaje claramente conservador, aunque algunas opiniones sobre temas como el aborto, la teoría del diseño inteligente frente a la teoría de la evolución y su claro rechazo a los inmigrantes en su estado, no han logrado convencer a un amplio sector republicano, que ha debilitado y truncado su aspiración. A diferencia de Gingrich no logró el apoyo económico de algún sector conservador económicamente poderoso.

Un candidato que por ratos llama la atención es el Dr. Ron Paul de Texas, representante al Congreso nacional por Texas. Es médico-obstetra (por cierto muy reconocido en su profesión). Asume posturas radicales conservadoras, pero mayormente incoherentes, con claras señales de disfrutar el ser candidato sin plantearse en realidad que tuviera alguna posibilidad de ser electo. Algunos jóvenes blancos conservadores se adhieren a su “libertariaismo” y cuasi anarquismo.

Hay dos candidatos con trasfondo mormón, la Iglesia de los Santos de los Últimos Días. Jon Huntsman, quien fuera gobernador del estado de Utah, con una población mormona del 74 %. Huntsman ha tenido una larga carrera gubernamental y diplomática. Su fe mormona no ha sido cuestionada, quizás porque nunca se le vieron mayores posibilidades de triunfo. Huntsman no ha vociferado su adhesión al mormonismo, concentrándose en su capacidad y experiencia para ser presidente. Está casado con una episcopal y asiste con frecuencia cultos evangélicos.

El otro candidato más prominente es Mitt Romney, un multimillonario que también profesa la fe mormona. Su padre nació en México, en una colonia mormona, cuando sus padres eran misioneros allí. Romney fue gobernador de Massachusetts y ha ocupado varios puestos prominentes a nivel nacional, entre ellos presidente del comité organizador de los Juegos Olímpicos. Ha ocupado cargos importantes en su iglesia y fue misionero voluntario en Francia. Es la segunda vez que Romney intenta ser candidato a la presidencia en el Partido Republicano. En las dos ocasiones que ha sido candidato ha invertido millones de dólares de su gran fortuna. Su talón de Aquiles es la ambivalencia e inconsistencia en su mensaje, con muchos cuestionamientos sobre su conservadurismo. Pero sigue teniendo vigencia por su poder económico y la falta de claridad en el Partido Republicano sobre quién realmente será el candidato.

Finalmente, Barack Obama. Obama está en una gran encrucijada. Algunos le reclaman no haber cumplido con la mayoría de sus promesas de campaña en 2008. En ello se resalta una ley justa para resolver el asunto de la inmigración. La situación económica es y será su gran desafío, particularmente el desempleo y la brecha que se sigue ampliando entre ricos y pobres en el país. Su política exterior ha sido básicamente volver a la estrategia Clinton, y en algunos casos hasta seguir las pautas de Bush. En Latinoamérica sus inconsistencias y errores son evidentes, sin ninguna propuesta clara en el trato con la región. Todo lo contario, ha permitido que personeros de la administración Bush sigan teniendo una injerencia directa en las políticas y estrategias hacia la región. La oportunidad de un diálogo franco y honesto se le escapo de las manos.

El papel de Hilary Clinton no ha sido muy destacado, para ser generosos con ella. De ganar Obama seguramente ella no continuará como secretaria de estado y su vida política habrá terminado. No así la de su esposo Bill. Obama continuará negociando con Bill Clinton muchos asuntos domésticos y exteriores. La “Global Initiative”, Iniciativa Global, que fundó Bill Clinton, maneja miles de millones de dólares. Su influencia en la política exterior norteamericana es determinante. Hay destacados artistas como Bono, Madonna, Barbara Streissand y otros que lo apoyan. Bill Clinton sigue intacto en el Partido Demócrata. Su opinión pesa mucho, incluso a nivel estatal y local de la política norteamericana. En la elección de Rhan Emanuel como alcalde Chicago en 2011, colaborador por muchos años de Clinton, fue evidente su intervención directa. Bastó un discurso para alinear las tropas demócratas. Y fue electo en la primera ronda.

Obama deberá recomponer alianzas en su partido, convencer a los independientes que todavía él puede arreglar la economía, tratar de convencer a los hispanos e hispanos que es confiable. No defraudar mucho más a importantes líderes afro-americanos. ¡Y romper el maleficio que le han echado de ser presidente de un solo término! Obama tiene la ventaja de ser el presidente, y esa prominencia le ayuda mucho.

El tema de la fe en Obama ha oscilado entre lo controvertible de su relación con el Rdo. Jeremiah Wright, su padre espiritual y mentor aquí en la Iglesia Unida de Cristo Trinidad de Chicago, y su intento de ubicarse en un terreno intermedio entre los liberales protestantes y los conservadores evangélicos. Ha de verse en la campaña como influirá esta dinámica. Un sector ultra-conservador lo ha demonizado a Obama como un “cripto-musulmán” vestido de liberal protestante. Lo racial y lo religioso aquí se mezclan. En este país esos odios están vivos.

¿Cuál es el horizonte que se vislumbra hacia noviembre de 2012 y la elección presidencial?
El Partido Republicano tendrá que cerrar filas con un candidato de consenso que evite divisiones serias: Entre Gingrich y Romney está la pugna. Si ello no se logra tendrán que buscar un candidato de conciliación. Que es tarea ardua en este ambiente político norteamericano. Los factores de hacer concesiones y el poder económico en las campañas primaristas son claves para ambos candidatos.
Cómo esté la economía en noviembre de 2012 será bien determinante en esta elección. Siempre lo ha sido en los Estados Unidos.

El factor religioso pasaría más por el contenido ideológico conservador que por la adhesión de fe a una denominación religiosa. El argumento se sacaría si un Romney, por ejemplo, es demasiado vulnerable ante el voto duro de los evangélicos conservadores republicanos. A Gingrich se le perdonarían sus divorcios, infidelidades y fama de mujeriego. Ya la lista de presidentes con esas inclinaciones está creciendo.

A Obama los conservadores evangélicos jamás le creerán nada, ni en la fe, ni en la política. Deberá reconstruir el puente de comunicación con los liberales intelectuales en las universidades. El día de la elección estos intelectuales votarían por el mal menor. Siempre lo han hecho en Estados Unidos. Pero les gustaría calmar sus conciencias para no congraciarse con un presidente ultra-conservador. Necesitan que el presidente parezca liberal.

Lo que no se perdona en Estados Unidos es violar el código ideológico-religioso de la religión civil. En los discursos de Obama ello es vidente, “la ascendente gloria de América”, esa es la consigna. “God bless the United States of America”, es la oración patriótica. Todo presidente lo tiene que decir. ¡Y levantar la bandera del poderío norteamericano a como dé lugar! Al final del día, “In God we trust” es más importante que “In God we hope”.

24-01-2012

dic 222011
 

¿Por qué se ha demorado tanto el ingreso de Venezuela al MERCOSUR?, antes de tratar de expresar y manifestar reacciones a esta pregunta, tenemos que informar que el 4 de Julio de 2006 se suscribió el Protocolo de Adhesión de la Republica Bolivariana de Venezuela al MERCOSUR, mediante el cual Venezuela se constituyo como Estado Asociado y no Pleno, ya que no fue ratificado por todos los Parlamentos de los países firmantes, faltando solo Paraguay.

Según los economistas, la entrada de Venezuela a MERCOSUR, en términos económicos, es una medida atinada ya que representa un volumen de comercio de 150.000 millones de dólares en comparación con 9.000 de la Comunidad Andina de Naciones (CAN), de la cual nos retiramos.

No obstante, los sectores políticos más reaccionarios del Congreso de Paraguay, alegan que en Venezuela hay falta de democracia, e impiden y desaprueban la incorporación de nuestro país a MERCOSUR.

A su vez, estos sectores arguyen que además, los objetivos de Venezuela se centran en una jugada política, orientada a recomponer el tablero geo-estratégico en Sur America, en el marco del debate ideológico que domina la política exterior venezolana y la confrontación con los Estados Unidos.

Lo cual no deja de ser cierto y no es nada malo. Mas aún, cuando para una buena parte de los analistas y expertos, la incorporación de Venezuela tiene no sólo motivaciones de carácter político-ideológico -en sintonía con las afinidades políticas y coincidencias estratégicas con algunos miembros-, sino que también conlleva implicaciones geo-estratégicas para los países del MERCOSUR, que verán así extendidas sus áreas de influencia y proyección hasta la zona del Caribe, en una suerte de espacio neo-económico ampliado.

Por otro lado, desde el interior de Venezuela la oposición apátrida, viene torpedeando la afiliación de Venezuela, al comunicar a los legisladores paraguayos que permitan la participación venezolana en MERCOSUR, siempre y cuando le exijan el cumplimiento de la Carta Interamericana Democrática.

A su vez, otra de las exigencias hechas por los opositores venezolanos, ha sido pedir la reincorporación de Venezuela a la Comunidad Andina de Naciones (CAN), de la cual Caracas anunció su retiro en 2006, luego de que Perú y Colombia firmaron un Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos.

Esperamos que en la reunión de MERCOSUR que se celebra actualmente en Montevideo, los Presidentes modifiquen los estatutos, según los cuales los Congresos de los respectivos países socios, aprueban y admiten a nuevos miembros en MERCOSUR y sean los Presidentes los que decidan tal procedimiento, para que finalmente, sea ahora o más adelante, Venezuela se admitida como miembro pleno en MERCOSUR.

José A. Amesty R.
Teólogo y Formador en Sociopolítica
jul 042009
 

“Militares, los limites del silencio” hace mención directa a la “biografía” que CN publicó sobre el JEMAD, general Félix Sanz Roldán, el hombre que La Moncloa colocó para controlar la cúpula de las FFAA .

Ante la expectación suscitada por la publicación del libro del ex-teniente general José Mena Aguado en el que relata el papel nefasto que jugó el Jefe del Estado Mayor de la Defensa (JEMAD), general Félix Sanz Roldán, en el proceso que condujo al cese, arresto y pase a la reserva del Jefe de la Fuerza Terrestre, uno de los puestos más sensibles del Ejército, Cisne Negro recupera la biografia que en su momento publicó sobre el JEMAD, mencionada de forma expresa por el ex teniente general Mena en su libro. Igualmente recuperamos para nuestros lectores la biografía que CN publicó sobre el almirante Torrente, a la que el teniente general Mena hace directamente alusión en las páginas de su libro.

Félix Sanz Roldán, Jefe del Estado Mayor de la Defensa (JEMAD):
Un militar dócil al frente de las Fuerzas Armadas
El General de Ejército Félix Sanz Roldán nació en Uclés (Cuenca) el 20 de enero de 1945. Ingresó en la Academia General Militar con la XXI Promoción en julio de 1962, siendo promovido a Teniente de Artillería en julio de 1966.

En el aspecto estrictamente castrense, su experiencia profesional se limita a los destinos poco significativos que tuvo durante sus empleos de oficial y al que, siendo ya Teniente Coronel, ocupó al mando del Grupo de Artillería de Campaña ATP XII de la Brigada Acorazada acuartelada en El Goloso (Madrid). Junto a diversos cursos de escasa relevancia, realizó también el más significativo de Estado Mayor. Su primer destino “funcionarial” fue, ya como Comandante, el de agregado militar adjunto a la Embajada de España en Washington DC. Y con un mínimo bagaje de mando sobre fuerza, Félix Sanz culminó su empleo de Teniente Coronel en otro destino del mismo tipo en la Misión Militar de España ante el Comandante Supremo Aliado de Europa (SACEUR), en Mons (Bélgica).

Encauzado ya definitivamente en esa vía profesional burocrática, durante su empleo de Coronel fue designado jefe la Sección de Tratados Internacionales de la División de Planes y Organización del Estado Mayor del Ejército y, a continuación, jefe de Área de Relaciones con la OTAN/UEO de la Subdirección General de Asuntos Internacionales de la Dirección General de Política de Defensa (DIGENPOL). A partir de ese momento, Félix Sanz se vincula al equipo del Almirante Torrente, quien en junio de 1997 fue nominado por el ministro de Defensa, Eduardo Serra, para ocupar esa misma dirección general sustituyendo a Víctor Suances Pardo, convirtiéndola en la auténtica “cocina” y órgano de mayor influencia sobre el titular del Departamento y, en consecuencia, sobre la propia política de defensa gubernamental.

Ya integrado en el “clan Torrente”, y sin que se le puedan reconocer méritos militares o profesionales más significativos, el 13 de marzo de 1998 es ascendido a General de Brigada siendo entonces reconvertido su cargo previo como un nuevo Subdirector General de Planes y Relaciones Internacionales de la DIGENPOL, destino en el que continuó cuando fue promovido a General de División el 8 de junio de 2001.

Se da, pues, la insólita circunstancia de que, cambiado de denominación su destino de coronel, durante dos empleos sucesivos dentro del generalato se mantuvo inconmovible en un puesto de menor rango. Todo un bochorno profesional, digno de figurar en el “Guinness World Records”, quizás justificado porque se trataba de la subdirección general mejor retribuida de todo el Ministerio de Defensa.

Con la victoria electoral alcanzada por el PSOE en marzo de 2004, aumentó aún más la influencia política de su amigo Francisco Torrente, quien facilitó la eclosión profesional de Félix Sanz, que hasta aquel momento era un subdirector general más del Ministerio de Defensa, con un perfil de militar gris y “enchufado” en sus servicios centrales gracias a dos circunstancias: su aceptable conocimiento del idioma inglés y, sobre todo, su inquebrantable acomodo ante las directrices de sus superiores.

La impensable carrera militar de Félix Sanz culmina de forma precipitada el 14 de mayo de 2004, cuando el Gobierno presidido por José Luis Rodríguez Zapatero le promueve al empleo de Teniente General y le nombra Director General de Política de Defensa. Acto seguido, el 25 de junio, es nombrado Jefe del Estado Mayor de la Defensa (JEMAD) y ascendido al correspondiente empleo de General de Ejército, propiciándose en la práctica un inédito salto político desde su responsabilidad propia de un coronel hasta situarle nada menos que al frente de la cúpula de las Fuerzas Armadas.

Esta otra marca de tan escasa permanencia en el empleo de teniente general (menos de un mes y medio), acorde con su capacidad de adulación, sólo ha sido superada por el Jefe del Estado Mayor del Aire, Francisco José García de la Vega, que ascendió de General de División a Teniente General, y de forma simultánea a General del Aire, en el mismo día.

El vertiginoso ascenso de Félix Sanz fue apoyado por otro personaje de gran poder y ascendencia dentro del “círculo socialista de defensa”, el actual director del Gabinete de la Presidencia del Gobierno con rango de secretario de Estado, José Enrique Serrano Martínez, quien, como el propio Félix Sanz, pertenece al clan de Uclés. Considerado en los medios informados como el “Rasputín” del complejo gubernamental de la Moncloa, hasta el punto de haber conseguido formar parte del Consejo de Defensa Nacional, José Enrique Serrano inició su carrera política como Director de Personal del Ministerio de Defensa en 1987, siendo Narcís Serra titular de la cartera, llegando a ocupar también la dirección del Gabinete del presidente Felipe González durante los años en que afloraron los casos más escandalosos de la corrupción socialista (1995-1996), que le salpicaron muy directamente.

La falta de peso específico de Félix Sanz como Jefe de Estado Mayor de la Defensa, sin precedentes en toda la historia de la institución militar, se puso rápidamente de manifiesto cuando en una conferencia que pronuncia en la sede de la representación del Parlamento Europeo en Madrid el 25 de octubre de 2004, se desliza por la misma estela gubernamental de enfrentamiento a los Estados Unidos, calificando de “curiosa” la relación bilateral que Washington mantiene con España y reclamando que se desarrolle con mayor equilibrio. “Mi opinión es que damos mucho y recibimos poco en el plano de los intercambios entre aliados”, afirmó el JEMAD. Posteriormente, pidió excusas por esas manifestaciones durante una comparecencia ante la Comisión de Defensa del Senado, poniendo de relieve su arrepentimiento y señalando: “Si hubiera podido borrar de mi intervención aquello, lo hubiera borrado”.

No obstante, Félix Sanz ha continuado criticando abiertamente la estrategia militar estadounidense. De hecho, su aportación personal al compendio editado por el Ministerio de Defensa con el título “Panorama Estratégico 2004/2005″ (un capítulo de generalidades sobre la conflictividad internacional), no dejó de incluir una larga serie de reticencias y críticas solapadas sobre las operaciones militares de los aliados, a pesar de sus teóricos conocimientos que en función de sus destinos precedentes debiera tener sobre el caso e ignorando la corresponsabilidad de España en las mismas.

Algunas de sus afirmaciones son bien elocuentes al especto: “Los conflictos, como estamos contemplando en Irak y Afganistán, no son tan limpios como hubiéramos podido llegar a creer”. “En el área de Oriente Medio, debemos empezar por reconocer que tanto los Estados Unidos como sus aliados han fracasado hasta ahora en la estabilización de Irak”. “Un fracaso en Irak significaría un triunfo del terrorismo islámico cuyos efectos no tardarían en hacerse notar con toda su virulencia en el seno de nuestras propias sociedades”… Al margen de que en relación con Venezuela y Cuba sostenga también que están “sometidas a singulares procesos de autoafirmación nacionalista”…

En continuidad con pronunciamientos tan inoportunos, y en relación con la modificación del Estatuto de Cataluña, Félix Sanz declaró durante un desayuno informativo organizado por el Foro de la Nueva Sociedad que “la unidad de España es una preocupación para los militares porque desde que ingresamos en la Academia vivimos por y para España”. El JEMAD recalcó: “Qué duda cabe que existe entre los militares un gran interés para que esta España secular que tanta gloria e historia acumula siga siendo patria común e indivisible de todos los españoles”. Sin embargo, esta posición no impidió que el propio JEMAD pidiera posteriormente la destitución del Teniente General José Mena Aguado como Jefe de la Fuerza Terrestre, cuando, en relación con el mismo tema estatutario, éste incluyó una valoración sin salirse del marco constitucional en el discurso que pronunció el 6 de enero de 2006 con motivo de la Pascua Militar, en la sede de su mando (antigua Capitanía General de Sevilla).

Con anterioridad (el 11 de octubre de 2005), y respecto a las declaraciones previas realizadas por el JEMAD sobre el mismo tema, el propio ministro de Defensa, José Bono, había advertido: “Sólo faltaría que el ministro de Defensa arrestara a los militares por defender la Constitución”. El caso llegó al colmo de la incoherencia cuando Félix Sanz asumió de forma indebida las competencias del JEME, que como JEMAD no le corresponden, para ordenar el arresto del Teniente General Mena, orden que, en todo caso, correspondía exclusivamente al mando superior en la jerarquía del Ejército de Tierra.

Como quiera que José Antonio García González, a la sazón Jefe del Estado Mayor del Ejército, no consideró oportuno arrestar al Teniente General Mena por aquel motivo, en una actitud de firmeza ante las presiones políticas que le honraba como máxima autoridad de su Ejército, el JEMAD no dudó en respaldar su posterior cese, desprestigiándose todavía más en el ámbito corporativo. De hecho, bajo su responsabilidad personal, el Ministerio de Defensa ha propiciado una lamentable persecución sin precedentes contra los altos mandos militares que han puesto de relieve en diversas ocasiones las garantías constitucionales sobre la unidad de España, incluidos varios y prestigiosos miembros del generalato: un extemporáneo “maccarthismo” a la española, sin justificación disciplinaria alguna e impropio del compañerismo que ha presidido la vida castrense.

La desbordante afección político-gubernamental del JEMAD, y también su falta de auténtico carácter militar, quedó perfectamente reflejada en el empalagoso discurso que pronunció al despedir a José Bono como ministro de Defensa, a quien debía su encumbramiento profesional, en una ceremonia inusual celebrada en el patio de la sede ministerial y bautizada como “restauración del rito de despedida”. “Nadie ha pronunciado tantas veces

Fuente: El Cisne Negro

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sep 242008
 

DOS DÍAS DESPUÉS DE SU LLEGADA A DJIBOUTI

El Ministerio de Defensa ha decidido por motivos de seguridad adelantar el relevo del avión de patrulla marítima P3-Orión del Ejército del Aire enviado el pasado fin de semana a Somalia para luchar contra la piratería en la zona. La decisión llega después de haberse detectado en Djibouti algunos problemas mecánicos en el avión. Mañana mismo, el ministerio enviará otra unidad del mismo modelo a la zona.

Noticia publicada el 23-09-2008

L D (Agencias) Este avión llevará también material y piezas de recambio para reparar los problemas mecánicos aparecidos en el primer aparato ya en Somalia. En su misión de Somalia, el avión tiene, entre otros cometidos, el de facilitar información sobre los movimientos de los piratas tanto a los buques pesqueros y mercantes como a los barcos que trasladan ayuda humanitaria del Programa Mundial de Alimentos, que utilizan esas mismas rutas.

El P3-Orión proporcionará información a la célula de la Unión Europea (UE) para una mejor coordinación y efectividad de todos los medios militares presentes en la zona. En la actualidad hay 17 buques españoles en aguas internacionales cercanas a Somalia.

Tripulado por unos quince soldados, suboficiales y oficiales de la Fuerza Aérea, el P3 Orión es uno de los aviones de patrulla marítima y guerra antisubmarina más utilizados a lo largo y ancho del globo, desde su creación en los años 60 cuando participó en la crisis de los misiles entre Cuba y Estados Unidos, entonces presidido por John Fitzgerald Kennedy.

Los P3 Orión tienen capacidad para desarrollar misiones de guerra antisubmarina y antisuperficie, vigilancia marítima, minado, vigilancia contra el narcotráfico y la inmigración ilegal, salvamento y rescate, mando y control aéreo, inteligencia electrónica y fotográfica, relé (repetidor) de comunicaciones, todo ello a distancias superiores a los 2.000 kilómetros de su base de operaciones.

Con 38 metros de longitud y 30 de envergadura, este aparato está impulsado por cuatro motores de hélices Allison T56-A-14, de 4.600 caballos de potencia, tiene un alcance de más de 5.000 kilómetros, puede operar a más de 8.000 metros de altura y puede incorporar como arsenal torpedos, cohetes aire-tierra, minas, cargas de profundidad y bombas.

El Grupo 22 de la Fuerza Aérea española, el responsable de operar y mantener estas sofisticadas aeronaves, ha realizado a lo largo de su historia más de 59.000 horas de vuelo con diferentes aparatos. La flota española de P3 Orión acumula más de 30.000 horas de vuelo por todo el mundo, la mayoría sobre el mar en misiones de patrulla pero en otras operaciones militares con distintos cometidos.

Una de sus experiencias más recientes data de 2004 cuando uno de estos aparatos fue desplegado en Yibuti para participar con Estados Unidos en la operación Libertad Duradera. La misión concluyó con la llegada del primer Gobierno dirigido por José Luis Rodríguez Zapatero, que decidió posteriormente su despliegue en el marco de la operación Noble Centinela, destinada a controlar los flujos migratorios que se dirigen a las Islas Canarias en pateras y cayucos.

Libertad Digital

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