Eso fue lo importante, que el líder de Venezuela, mitad Bolívar, mitad imitación tropical de Hitler, no supo reaccionar al espetarle el Rey: «¿Por qué no te callas?». Este es el perfil exclusivo para «Crónica» del autor de la gran biografía sobre el histriónico personaje
ALBERTO BARRERA
Lo importante fue lo que pasó después: Chávez se pasmó. No supo cómo reaccionar. Quedó demudado, con el alma boquiabierta, fuera de tiesto. Tanto que, al final, trató incluso de arañar un imposible: «Yo no oí al Rey. Esa es la verdad», dijo.
Lo importante fue lo que pasó después del después: dejó colar que Juan Carlos de Borbón es un golpista, un cómplice del imperio norteamericano, otro conspirador. Cuestionó su legitimidad y lo asoció con el franquismo. Presentó lo ocurrido como una metáfora de la sangrienta conquista y de los 500 años de dominación. Tantos siglos después, los indígenas de este costado del mapa por fin podríamos sostener un nuevo round en contra de la Corona. ¡Ya no podemos callar! ¡Chávez habla por todos nosotros!… Y, para finalizar, por si fuera poco, remató con una velada amenaza, hablando de revisar las relaciones comerciales en su gran reino petrolero: «Las inversiones españolas no son imprescindibles».
¿Quién es Hugo Chávez? ¿Cómo piensa? ¿Cómo funciona su mente? Para unos es un héroe libertario que impulsa una nueva forma de democracia. Para otros es un militar reaccionario que desarrolla un nuevo tipo de dictadura. ¿Hay acaso una mitad entre los que piensan que es la reencarnación de Simón Bolívar y los que creen que es una imitación tropical de Hitler? ¿De dónde viene, a dónde va? ¿En qué tipo de país esta personalidad, excesiva y avasallante, puede lograr tanta popularidad?
Al terminar la educación secundaria, el joven Hugo Chávez ingresa en la Academia Militar. En realidad, su sueño era ser jugador de béisbol, llegar a las grandes ligas de EEUU, ser un pitcher zurdo estelar. Pero el contacto con el orden militar cambió su vida. «Me sentí como pez en el agua (…), descubrí mi vocación, mi verdadera esencia», ha dicho. A partir de ese momento, y todavía ahora, la naturaleza militar es probablemente una de sus definiciones más precisas: primero de todo, es un soldado.
No es un caso aislado, forma parte de la larga tradición militarista que ha dominado a Venezuela durante casi 200 años. En palabras del historiador Elías Pino Iturrieta, «la sociedad venezolana del siglo XIX siempre confundió al hombre de acción con el hombre de armas y siempre procuró entregarle el poder al hombre de armas».
EL VENGADOR
«La vida ha girado muchísimo alrededor de los hombres de armas, forman una mitología necesaria en la sociedad venezolana». Cuando Chávez apareció en el escenario público de Venezuela, la antipolítica iba en aumento, el país también estaba esperando a alguien como él: un outsider, un hombre que no provenía de los partidos tradicionales, un vengador con uniforme.
Los principales funcionarios de su Gobierno son, en su mayoría, ex compañeros del Ejército que participaron en el intento de golpe de Estado que dirigió en 1992. La Fuerza Armada Nacional tiene ahora un rol protagonista en la gerencia de programas públicos. Existe, además, una fuerza de reserva, una suerte de ejército paralelo que depende directamente de la presidencia.
Chávez es tratado cotidianamente de comandante. Su lenguaje siempre apela a la terminología castrense: organiza a sus seguidores en pelotones y batallones, bautiza las contiendas electorales con nombres de episodios bélicos de tiempos de la independencia o de la guerra federal. Se maneja siempre en códigos militares. Desdeña la alternancia. Supone que la presidencia es un rango, no un cargo. Sólo entiende la política como un ejercicio de confrontación.
Todo lo que se ha desatado a partir de lo ocurrido en Santiago de Chile retrata, con suficiente nitidez, lo que ocurre en Venezuela desde hace años. Vivimos en un país que ha perdido el verbo negociar. El Gobierno sólo entiende la diferencia como un acto de traición, como una declaración de guerra. Lo diverso siempre es extranjero. Hay que descalificarlo, amenazarlo, invadirlo, ocuparlo, eliminarlo… Hace una semana, el general Isaías Baduel, ex ministro de Defensa y compadre del presidente, declaró públicamente su oposición a la reforma constitucional que promueve el Gobierno.
Al día siguiente, en un acto electoral, delante del silencio complacido de Chávez, la militancia oficialista coreó «¡Baduel! ¡Traidor! / ¡Te sale paredón!».
Se trata de un clima cada vez más espeso, de una temperatura guerrera, de una violencia que se ha instalado ya en nuestro lenguaje, en nuestra cotidianidad. Mientras escribo esto, la televisión emite imágenes de la pancarta de un grupo de seguidores del Gobierno: «Con Chávez, todo. Sin Chávez, plomo».
Es imposible conocer y comprender a Hugo Chávez fuera del contexto del país, de lo que podríamos llamar la venezolanidad. Otra de las claves para acercarse al personaje pasa también por una condición fundamental de nuestras vidas: el petróleo. La naturaleza petrolera que define una particular relación de los venezolanos con la riqueza.
Todo el siglo XX está marcado por este viraje cultural donde una sociedad agrícola se muda -en más de un sentido- a un proyecto de sociedad rentista cuyo enorme consumo depende, casi exclusivamente, de la extracción de petróleo. El país entiende, entonces, su relación con la riqueza como un problema más político que económico, como un ejercicio distributivo y no como una actividad productiva. La oferta de Chávez encaja perfectamente con este modelo cultural, pone a fluir de nuevo el gran sueño líquido: él es el gran repartidor de un botín, de un tesoro, que le pertenece a todos los ciudadanos. El es el nuevo vínculo entre la milagrosa riqueza del petróleo y la espantosa y mayoritaria miseria de los dueños del petróleo.
DE PADRES MAESTROS
Pero Chávez, además, es también la encarnación de ese sueño, la muestra palpable de que ese sueño es posible. En términos formales, él siempre ha vivido del Estado. Sus padres eran maestros, él y sus hermanos estudiaron en la escuela pública, el Estado financió su carrera militar, es decir que el Estado financió incluso sus conspiraciones. Mientras estuvo en la cárcel, también el Estado lo mantuvo. Tres años después, ganó la presidencia. Ahí está desde 1999. Y no se quiere ir.
También hay que tener en cuenta este elemento a la hora de asomarse a la concepción que Chávez tiene de lo público: se comporta como si fuera un asunto estrictamente personal. Entiende que el Estado es suyo, que no necesita auditorías, controles, consultas. Dispone y reparte la riqueza nacional desde un «yo» sorprendente. Todo es discrecional y arbitrario. Chávez da, Chávez regala, Chávez quita… Pero, tal vez, hay ahí algo que resulta profundamente empático y seductor para muchos venezolanos. La riqueza es una herencia que tenemos y que nos han arrebatado. Chávez ha llegado para devolvérnosla. El es el hombre nuevo de la revolución bolivariana. El es una experiencia de conquista de esa fortuna.
Cumple, además, con el rito melodramático del presidiario pobre que termina siendo presidente. Es el venezolano que, sin cambiar, sin dejar de ser él, alcanza por fin la riqueza, el poder y el prestigio que le corresponden, que por derecho natural tenía destinados.
No todo, obviamente, navega en el terreno de los símbolos culturales, de los mitos y de las ansiedades de la venezolanidad. Chávez apareció en el escenario cuando todo el país deseaba un cambio. Su gran mérito sin duda es haber politizado la pobreza. Chávez logró que la sociedad asumiera y entendiera que la desigualdad debe ser la prioridad de cualquier agenda nacional. Y esa intencionalidad, con la ayuda de los altos precios del petróleo, ha logrado una redistribución más justa de la renta petrolera. Quizás no más eficaz, pero sin duda sí más equitativa.
Sin embargo, más que un proyecto socialista, al menos por ahora, Venezuela asiste a un gran programa de democratización del consumo. Aunque su discurso diga otra cosa, en el fondo, la esperanza del pueblo chavista está mucho más cerca del american dream que de los CDR cubanos. En lo que va de año, el aumento de compra de coches importados ya casi alcanza el 200%. El humor popular trabuca la consigna oficial de «¡Patria, socialismo o muerte!», en un irónico «¡Audi, BMW o Hummer! ¡Venceremos!».
En 1999, en una entrevista publicada en la revista chilena Qué Pasa, Hugo Chávez afirmó que, en su niñez, «en vez de Superman, mi héroe era Bolívar». La confesión, sin embargo, tiene un cierto sabor a leyenda: podría fácilmente ser una versión maquillada de su propia vida, un recuerdo más acorde con la heroicidad que hoy anhela que con su verdadera historia personal.
Cada vez será más difícil conocer quién es y quién fue en realidad Hugo Chávez. Tal vez, ya ni siquiera él mismo consiga saberlo. Los recuerdos pueden ser impuntuales. El poder suele gozar de una memoria muy creativa.
La respuesta de Chávez, no obstante, delata, bastante tempranamente, una de sus principales debilidades: la falta de épica. Chávez no derrocó ninguna dictadura. Chávez no se ha defendido de ninguna invasión. Incluso el golpe en su contra, en 2002, tiene más confusiones que heroísmos. Paradójicamente, fue el mismo Gobierno quien se opuso a que una comisión internacional investigara a fondo lo ocurrido.
Chávez anda por el mundo sediento de grandes enemigos. Por más que insulte a los EEUU, está condenado a vivir de ellos. Toda la revolución bolivariana se financia con dólares gringos, con el pago de su principal socio comercial.
Sobre Chávez / PASA A PAG. 6 VIENE DE PAG. 5 / pende una frase cruda del ex presidente brasileño José Sarney: «Le sobra petróleo y le falta biografía». Ciertamente, por más que se empeñe, ni siquiera la intentona de 1992, convertida ahora en fecha patria, puede ser un hito importante, trascendente.
Chávez, en lo personal, además, fracasó en su misión y fue incluso cuestionado por alguno de sus compañeros. El hecho de que llevaran engañados a los soldados, haciéndoles creer que iban a una operación de rutina, sin advertirles que estaban en una conspiración militar para tratar de derrocar al Gobierno, tampoco le suma demasiado heroísmo a aquella fecha. El golpe fue un fracaso militar, pero un gran éxito mediático. He ahí una señal de los tiempos. A partir de ese día, Hugo Chávez fue tocado por el dios rating.
SIN ESCRÚPULOS
Tiene un talento inmenso para la comunicación. Su capacidad histriónica es fabulosa. A la hora de actuar, no tiene escrúpulos. Es un animador nato, un gran productor de esperanza, una emoción en vivo y en directo. Ha refundado el estereotipo del caudillo militar sudamericano. Chávez es un caudillo moderno, mediático y sentimental. Cada vez con mayor insistencia, trabaja por construir su propio mito. Cualquier excusa es buena para hablar de sí mismo. Chávez escribe diariamente su propia biografía.
Mientras recuerda en Cuba un aniversario más de la muerte del Ché, habla también sobre sus propios diarios, escritos cuando estaba en la Academia Militar. Mientras evoca a Salvador Allende, en la pasada cumbre de Santiago de Chile, dice: «Yo también tuve mi 11», aludiendo por supuesto al golpe que hubo en su contra el 11 de abril de 2002. Ya es, a nivel mundial, el traductor oficial de Fidel. Hace lo imposible por estar en la jet set de las leyendas revolucionarias de nuestro continente.
Por eso necesita enemigos. Y de peso. Chávez necesita a Bush, necesita a Aznar. Necesita gente que le de estatura, beligerancia, posibilidades de respirar; que le de algo del heroísmo que le falta a su pasado, que no tiene. Ser atorrante también puede ser una forma de hacer política «¿Por qué no te callas?», pregunta el Rey Juan Carlos, harto ya de interrupciones. Chávez quedó paralizado, sin piso, por unos momentos. Se calló. Pero después volvió, confrontador y amenazante, feliz, con otro enemigo de altura, más Chávez que nunca. Quizás presintió que se trataba de otra señal del destino. De tú a tú con un monarca.
La Reforma de la Constitución que ha propuesto, y que se decidirá el 2 de diciembre, representa un cambio total en el marco legal del país. De aprobarse, Chávez tendrá poderes ilimitados en casi todos las ámbitos de la vida nacional. Podrá, incluso, cambiar nuestro mapa. Inventar nuevos territorios, con nuevas autoridades, no elegidas ya por el voto popular sino por determinación directa de su dedo índice. Podrá ser reelecto de manera indefinida. Será nuestro rey. De verdad y para siempre. Un rey socialista y bolivariano, por supuesto. El vengador.
Alberto Barrera Tyszka,
novelista venezolano, premio Herralde América Latina 2007 y autor de
Hugo Chávez sin uniforme
VÍCTIMAS DE SU VERBORREA
Tony Blair. Ex presidente de Reino Unido. (8 de febrero de 2006. Discurso desde la plataforma petroquímica del Tablazo). «Entonces, mister Tony Blair, que es el principal aliado de Hitler-Danger-Bush, el genocida y asesino número uno que hay en el planeta, dice que es bastante importante que yo respete las reglas de la comunidad internacional. No sea sinvergüenza señor Blair. ¡Váyase largo al cipote! (…). Es un peón subordinado a los mandatos de Washington», señaló Chávez por unas declaraciones del ex primer ministro, instándole a respetar las reglas democráticas en Venezuela.
José María Aznar. Ex presidente de España (26 de abril de 2007. Acto de entrega de tierras en el Estado de Guárico). «José María Aznar es un lacayo y cachorro del Imperio. Me da asco y lástima, esos que forman una especie de grupo (de ex presidentes, junto a Vicente Fox y Alejandro Toledo) para hablar mal de Hugo Chávez y de Venezuela». «Aznar es un fascista que además de apoyar el golpe de Estado de abril de 2002, es de la calaña de Adolf Hitler, un tipo que da asco y lástima, un verdadero lacayo de George Bush».
George Bush. Presidente de los EEUU. (19 de marzo. En el programa Aló Presidente). «Eres un burro, un donkey, mister Danger, un cobarde, un alcohólico. Eres de lo peor que ha habido en este planeta». Y añadió: «Si algún día se te ocurre invadir Venezuela, te espero en esta sabana, mister Danger, cobarde, asesino, genocida, eres un genocida».
(20 de septiembre de 2006. Asamblea de la ONU en Nueva York). «El diablo está en casa (…) Ayer estuvo el diablo aquí, en este mismo lugar. Huele a azufre todavía», dijo Chávez mientras se santiguaba en el pleno de las Naciones Unidas del año pasado. «El señor presidente de Estados Unidos, al que yo llamo diablo, vino aquí hablando como dueño del mundo», añadió Chávez.
Condolezza Rice. Secretaria de Estado de EEUU (19 de febrero de 2006. En el programa Aló presidente, en la ciudad de Guayana, Estado de Bolívar). «Condolezza o condolencia, como yo la llamo, como ella se volvió a meter conmigo, toma tu beso, Condolezza, y perdóname esa. Pero acuérdate mijita que yo soy como el espinito que en la sabana florea, le doy aroma al que pasa y espino al que me menea. No te metas conmigo chica», dijo por unas declaraciones de Rice sobre los peligros de la «petrodiplomacia».
José María Insulza. Secretario general de la OEA (8 de enero de 2007. Durante el acto de investidura de Chávez en el Parlamento venezolano). «Insulza es un verdadero pendejo, desde la P hasta la O», dijo Chávez a principios de este año. El diplomático chileno «debería renunciar a la secretaria de la Organización de Estados Americanos, el insulso doctor Insulza, por atreverse a jugar el papel de un virrey del Imperio», señaló ante una petición de la OEA de que no cerrara la cadena opositora RCTV.
Felipe Calderón. Presidente de México. (2 de febrero de 2007. Durante una rueda de prensa en la sede presidencial del Palacio de Miraflores). «Little gentleman es un big ignorant. ¿Cómo se dice ignorante (…) Donkey? (burro). Bueno, yo creo que este señor presidente no tiene idea de lo que está diciendo», señaló Chávez por unas supuestas declaraciones del presidente de México en junio, que finalmente resultaron falsas.
Óscar Madariaga. Cardenal de Honduras (4 de julio de 2007. Teatro Teresa Carreño de Caracas). El mandatario arremetió contra el prelado hondureño porque señaló que en Venezuela la democracia estaba amenazada. Chávez dijo que era un «payaso imperialista y otro loro más, ahora vestido de Cardenal, que repite lo que dice Washington».
Vicente Fox. Ex presidente de México (9 de noviembre de 2005. Después de la IV Cumbre de las Américas en Mar del Plata). «Da tristeza el entreguismo del presidente Fox, verdaderamente da tristeza». «Qué triste que el presidente de un pueblo como el mexicano se preste a ser un cachorro del Imperio».
Alan García. Presidente de Perú (28 de mayo de 2006. Programa Aló presidente, desde el altiplano de Bolivia). Durante las últimas elecciones presidenciales en Perú, Chávez criticó duramente a su vencedor, el socialdemócrata Alan García, que se medía contra Ollanta Humala, afín a su gobierno. Le llamó «ladrón de siete leguas», «insignificante lacayo» y dijo que «sería una maldición que vuelva ese ladrón».
RICARDO LAGOS. Ex presidente de Chile (Diciembre de 2003). Hugo Chávez defendió a su aliado Evo Morales de Bolivia, por la disputa que mantuvo con Chile para negociar su salida al mar: «Ricardo Lagos es un prepotente y un mentiroso por la posición de su gobierno frente a la demanda boliviana de una salida al mar».
Mariano Rajoy. Secretario general del Partido Popular (11 de noviembre de 2007). Tras la Cumbre Iberoamericana en Santiago de Chile). «¿No sabes del dicho, águila no caza moscas? Yo ando volando. No como las moscas, que se paran en el excremento. No tengo nada que responder al excremento», dijo acerca de las declaraciones de Rajoy sobre las «amistades peligrosas» del presidente Rodríguez Zapatero.
Derechos Humanos. (Abril de 2007. En la Comisión Interamericana de Derechos Humanos). «Lo menos que puedo decir es que son unos verdaderos inmorales», les dijo por condenar el cierre de la TV venezolana.
La frase de 1,5 millones de euros
Es lo que hubiera generado el «¿por qué no te callas?» sólo en las descargas a móviles. El Rey podría interponer una demanda por los derechos de imagen sobre su voz. El negocio incluye camisetas, tazas…
ANA MARÍA ORTIZ
De vuelta de la Cumbre Iberoamericana, en el desayuno del lunes, a Zapatero lo recibió su hija con un «¿por qué no te callas?». La anécdota familiar ilustra la extraordinaria repercusión que ha tenido la reprimenda del Rey a Chávez. Cinco palabras multiplicadas esta semana hasta la saciedad y convertidas en un negocio millonario en forma de politono, de taza, de camiseta o de web.
En el móvil: «El uso de la frase “¿por qué no te callas?” en politonos supondría, en mi opinión, una vulneración del derecho a la imagen del Rey, a pesar de que se utilice únicamente su voz y no su representación física. El Rey podría pedir judicialmente el cese de la intromisión ilegítima así como una indemnización por los perjuicios ocasionados». Lo dice David Bravo, abogado especialista en Derecho informático y propiedad intelectual, quien pone como ejemplo la demanda que las voces del Metro de Madrid -«Próxima estación, Esperanza»- interpusieron a Manu Chao por usar la grabación en sus canciones. Sabedores del inconveniente, las compañías distribuidoras de politonos ofertan parodias del «¿por qué no te callas?», pero no el original en boca del Rey. Con todo, la voz monárquica ha llegado a los móviles pirateada de internet. (¿Tomará medidas el Rey?). Los expertos calculan hasta 500.000 descargas que, a tres euros la sintonía, podrían haber generado 1,5 millones de euros. El último mandatario que mereció un politono fue Aznar con su «He is my friend», referido a Bush.
En vídeos: La reprimenda en cinco palabras del Rey a Chávez podría estar reportándole a YouTube ingresos millonarios. Los más de 700 vídeos colgados en su web con el «¿por qué no te callas?» (y sólo en castellano) como protagonista habían generado el viernes más de 10 millones de entradas. Los hay para todos los gustos: Don Juan Carlos con la piel del rey espartano Leónidas en la película 300, caracterizado como un personaje del Chavo del Ocho, en el show de Benny Hilll, como protagonista del juego Mira quién baila y no calla. Hasta se ha hecho un doblaje de la reciente agresión racista en el Metro de Barcelona: La cara del Rey sobre el atacante, la de Chávez en lugar de la ecuatoriana pateada y Zapatero en el papel del viajero que observa. Uno de los más aplaudidos es el spot protagonizado por Ronaldinho para Nike, que en la versión «¿por qué no te callas?» acaba así: Juan do it. Just shut up. (Juan lo ha hecho. Cállate). Capítulo aparte merecen las versiones musicales: el monarca a ritmo tecno, trans, hip-hop y el Reyggeaton. La bautizada como canción oficial del «¿por qué no te callas?» -versión del pasodoble Qué viva España- es obra del venezolano Oliver Urdaneta: «La gente canta con ardor, ¿Por qué no te callas? el Rey está cambiando su color, callado estás mejor».
En internet: Los responsables de Arsys, el registrador número uno de dominios de internet en España, no conocían un fenómeno similar. Dos horas después de que el Rey abriera la boca, y por 25 euros al año, ya estaba adjudicado el porquenotecallas.com y enseguida se agotaron los .net, org, biz, us, tv, es, info, mobi, be, cc, us, de, eu, ws… etc. Se han registrado también las mismas versiones con tilde (porquénotecallas), en inglés (whydontyoushutup), con guiones (por-que-no-te-callas), variantes (xqnotecallas, porquenotecallasrey…) y hasta con erratas (porquenotecayas). El pionero, Juan Antonio Morales, almeriense, desbordado por la repercusión, ha puesto el suyo en venta. La puja en Ebay superaba el viernes los 3.650 euros. Andoni Ansean (porquenotecallas.es), director de un psiquiátrico en Mérida, no deja de recibir ofertas para dar contenido a su web. Ernesto Martín (porquenotecallas.net y org), empresario catalán -foto inferior- sopesa usar sus páginas para ayudar a una ONG. Como Alex Fernández Cruz (porkenotecallas.com, org) que venderá camisetas y tazas a favor de una fundación. El único referente comparable es el «manda huevos» de Federico Trillo, hoy un portal erótico- pornográfico.
En camisetas: Desde el sábado, los hermanos Peña encienden las máquinas de serigrafía de su taller textil a las ocho de la mañana y no las apagan hasta las seis de la madrugada siguiente. Si normalmente dispensan 800 camisetas al año, en sólo una semana acumulan mil pedidos gracias a su último diseño con el «¿por qué no te callas?» estampado en la pechera. Emilio, el mayor de los hermanos, 27 años, escuchó al Rey tras la siesta. Tardo una hora en perfilar el logo y en dos en secar la tinta de su primera camiseta. Se la puso esa misma noche para salir por Alicante: «¡Qué chula!», «Hazte una foto conmigo». Un éxito que han rentabilizado a 18 euros la pieza. Varios portales han ofrecido otros modelos -como xpnotekallas.com o spreadshirt.net- pero se han visto obligados a retirarlos después de que un avispado valenciano la registrara como marca. Se han comercializado también tazones, ositos, gorras, chapas…
En Venezuela: «Los españoles han dado dos gritos importantes en su historia: “Tierra” y “¿Por qué no te callas?”». Es el sms de moda en Venezuela. La oposición a Chávez ha enarbolado la frase real como lema de campaña para el referendo del 2 de diciembre sobre la reforma constitucional, y se ha colgado esta semana, en forma de pancarta, en una de las arterias principales de Caracas. La televisión pública ha respondido con la parodia «Don Juan Carlos Bribón y Bribón».
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