jun 252012
 

En la prensa de esta semana, en espacios bien reducidos, apareció la noticia que el Servicio Médico Legal de Chile había confirmado que el general Alberto Bachelet “falleció” en 1974 (12 de marzo en la Cárcel Pública de Santiago),  debido a las torturas que recibió mientras permaneció preso por la dictadura de Augusto Pinochet.

Han pasado 39 años desde esa fecha, pero aun están en nuestra memoria esos momentos en que la situación histórica nos puso frente a la disyuntiva de ser fieles a nuestro deber militar, a nuestro juramento de servir fielmente a la patria, al compromiso de honor de cumplir con nuestros deberes y obligaciones militares o, traicionar este juramento y nuestros principios haciéndonos partes de una conspiración que terminó en acciones cobardes como la traición, la tortura y el asesinato de personas inocentes, a nombre de la patria y de la lucha en contra del comunismo.

Esa es la diferencia entre nosotros, militares leales a nuestro pueblo, y el puñado de generales, oficiales subalternos y suboficiales, quienes conspiraron en contra de un gobierno elegido democráticamente y legalmente constituido por voluntad popular. Nos pusimos al lado del pueblo y de la defensa del Gobierno de Chile, manteniendo una postura digna en un momento y en un ambiente corporativo en el cual solo pensar distinto significaba el encarcelamiento, la tortura y, en casos, la muerte.

Como todos los chilenos saben la postura digna ante la historia y ante su pueblo como la del General Rene Schneider, del General Carlos Prats, del General Alberto Bachelet, tuvo un final común, que todos murieron asesinados por sus subalternos y condenados por su institución. Es cierto que los generales que conspiraron en contra del Presidente Allende y de su gobierno, se apoderaron del mando de las instituciones armadas y del Estado, por lo tanto la institución no puede ser juzgada por ello.

Eso no exime el denunciar que los organismos creados para reprimir a los chilenos, entre ellos la CNI y la DINA, fueron organizados por las fuerzas armadas de Chile, que los torturadores y asesinos que actuaron en contra de los chilenos en su mayoría son militares y que estos implementaron una política de terrorismo de Estado para facilitar un fin superior, la refundación del país y la implantación del sistema político, económico y social, que aun nos rige.

He aquí el origen de la complicidad de las responsabilidades cívico militares y  de quienes conspiraron en contra de un gobierno democrático, que utilizaron a  las FFAA a través de un grupo de generales corruptos para “hacer el trabajo sucio”, eliminando a la oposición e imponer así sus intereses económicos y políticos, por sobre la voluntad democrática expresada en el voto que eligió a Salvador Allende como Presidente.

Todo esto es una verdad conocida pero no suficiente, hace falta decirla en voz alta, porque mientras esta permanezca entre cuatro paredes y limitada por el monopolio de los medios de comunicación, la pelota se moverá entre discursos de arrepentimientos sin muestras de acciones reales de ello y argumentos no comprobados, como el de Piñera, que votó por el NO en el plebiscito de 1988, algo que a nadie le consta porque el voto es secreto, que nunca estuvo de acuerdo con la violación a los Derechos Humanos o, como lo dijo últimamente, que fue “opositor a Pinochet”.

Por eso es necesario insistir desde todas las tribunas posibles, a que la mirada de la memoria histórica sea entendida como un “proceso” más amplio y que involucre a la sociedad y al Estado. Ya sabemos y lo hemos comprobado que la mirada parcial e interesada bajo el esquema de la justicia de lo posible y en función o beneficio solo del fortalecimiento de la democracia es insuficiente, relativizando el terrorismo de estado y los crímenes de lesa humanidad cometidos durante la dictadura militar.

La estrategia implementada desde 1990 en adelante en cuanto a políticas de Derechos Humanos se refiere, argumentando una transición pacifica a la democracia desde y con las elites, se ha implementado a puertas cerradas y pactando con las instituciones y actores del régimen anterior, alejadas del necesario debate público, sin entender que el pasado es un elemento constitutivo en la creación de una nueva identidad democrática.

Afortunadamente un informe pericial sacó el tema del asesinato del General Bachelet a la luz pública, lo que al menos hará que en la conciencia nacional no quede registrado como un hecho más, en un contexto en el cual la impunidad se quiere imponer como la forma menos conflictiva de enfrentar nuestro pasado.

Se requiere algo de valentía política para establecer el reconocimiento institucional de los hechos pasados y de las responsabilidades, que facilite el accionar de la justicia en cada uno de los casos específicos. Este es un paso necesario y que permitiría fortalecer el estado de derecho, fundamental para el desarrollo de una democracia sana creando además los espacios de memoria como una política de Estado.

Las futuras generaciones de chilenos tienen derecho a conocer que en sus ambiciones de poder la derecha política fanática, no trepidó en asesinar a un General y Comandante en Jefe del Ejército para impedir que Allende asumiera el gobierno en 1970, que oficiales y suboficiales de las Fuerzas Armadas asesinaron a Ministros del Gobierno de la Unidad Popular, José Toha, Orlando Letelier, que el Comandante de la Fuerza Aérea de Chile ordenó el bombardeo a La Moneda y a la casa presidencial, con el objetivo de asesinar a Salvador Allende y que más de cuatro mil chilenos fueron asesinados y muchos continúan desaparecidos.

Durante este gobierno heredero de Pinochet, sus personeros involucrados directa o indirectamente con él, hacen esfuerzos para tergiversar el pasado histórico, tal cual se ha hecho a lo largo  de toda nuestra historia. No es casual que en este gobierno empresarial de derecha se tomen casos emblemáticos como el bombardeo a La Moneda y la muerte de Allende y el asesinato  de José Toha para, bajo el argumento de aclararlos, la justicia los cierre de manera definitiva argumentando el suicidio.

Lo que hemos visto es la tendencia marcada de manipular y acomodar la verdad, a objeto de justificar las violaciones a los Derechos Humanos y de magnificar los logros del modelo económico, ocultando que esto fue a costa de vidas humanas y represión, intentado legitimar algo que difícilmente es legitimable. Intenciones que se ven favorecidas por el monopolio de los medios masivos de comunicación, lo que les permite dar una apariencia de verdad pública a lo que es, en el fondo, sólo expresión históricamente distorsionada de un interés privado.

Desde nuestra posición seguiremos insistiendo y recordando, en beneficio de la memoria histórica, que el General Alberto Bachelet fue parte de un grupo de militares que levantamos la voz cuando había que hacerlo, en momentos en que las ruindades y las ambiciones personales, la traición política y la mentira se apoderaron de Chile y de nuestras instituciones, opacando por medio del terror el pensamiento libre, el arte y la cultura.

Alberto Bachelet fue asesinado, sometido a vejámenes y a largas sesiones de torturas, tal cual como lo hicieron con todos nosotros. Era el método que utilizaron para hacernos firmar hojas en blanco que luego llenaban con información falsa para justificar nuestras detenciones y el golpe de Estado. Los principales torturadores de la Academia de Guerra Aérea, fueron quienes cumplieron la orden de eliminar a los enemigos, las que emanaban desde Pinochet, Leigh, Merino y Mendoza hacia todos los eslabones de mando con la anuencia y aprobación de los ministros, subsecretarios y agentes del Gobierno, – es importante señalar que en las Fuerzas Armadas las responsabilidades corresponden siempre a los mandos, en los distintos niveles jerárquicos, estos tienen la obligación moral y legal de velar para que la Institución no se aparte de la finalidad para la cual fue creada.

Los torturadores practicaron el acto mas denigrante y cobarde que un hombre o mujer puede realizar, la tortura, se nos tenia durante días atados a una silla o de pie, todo el tiempo encapuchados y se nos golpeaba, aplicaba corriente durante horas hasta dejarnos exhaustos. Algunos de nosotros fuimos sometidos a simulacros de fusilamiento, actos cobardes que quienes los ejecutaban pensaron esconder en la oscuridad y en la impunidad.

Bachelet fue una de las víctimas elegidas, así como todos quienes fuimos militares y nos opusimos al golpe de Estado, nuestros opresores apoyados en la propaganda de la época, nos culparon de un supuesto daño al país, inventaron el siniestro Plan Z, que una vez lanzado como justificación a tanto abuso, adquirió vida propia. En ese contexto poco importaba que nosotros las victimas negásemos las acusaciones, pues no teníamos opción de defendernos y si eso sucedía todo se distorsionaba a favor de la dictadura, asegurando así que los crímenes cometidos quedaran en la total impunidad.

De todo esto deben responder ante la justicia los principales torturadores de la Academia de Guerra Aérea, el comandante de escuadrilla ingeniero Edgar Ceballos Jones, el comandante de escuadrilla piloto Ramón Cáceres, el comandante de escuadrilla piloto Enzo Dinocera, el capitán de bandada piloto León Dufey, el capitán de bandada piloto Florencio Doublé, el capitán ingeniero Juan Carlos Sandoval, el teniente Dumont, el teniente Gabrielli.

Pero la figura de Alberto Bachelet, del cabo José Espinoza y de todos los militares quienes no sobrevivieron a la tortura, es moralmente más grande que la Ley de Amnistía que favorece a los asesinos-torturadores. Impide o al menos inhibe la accion velada o encubierta para liberar al puñado de asesinos que están encerrados en jaulas de oro como los que están en Punta Peuco.

Han pasado 39 años desde 1973 y lamentablemente la propaganda oficial, por llamarla de alguna manera, logró imponer la segregación social de quienes señalaron como enemigos “terroristas o extremistas”, para justificar el golpe y las políticas de exterminio y violaciones a los derechos humanos. Hasta el día de hoy quedó en el inconsciente colectivo que el extremista, es decir el opositor no era una persona, por lo tanto había licencia para torturarlo o asesinarlo porque era el enemigo que impedía la realización del fin último, refundar la nación, una política que continúa aplicándose a los mapuches, a los estudiantes y a todos quienes se oponen a la injusticia y al abuso…

Tenemos que aportar a cambiar esto, reconociendo con orgullo a quienes fueron capaces de luchar entregando sus vidas por un Chile mejor, más justo y humanitario. No podemos permitir que se olvide la imagen de Salvador Allende, combatiendo hasta el fin en el bombardeado Palacio de La Moneda, y decir con orgullo que éste se reservó el último cartucho de su fusil por que no quiso que la dignidad democrática y constitucional de su cargo sufriera la humillación y vejamen de los golpistas.

Como sociedad les debemos a estos hombres y mujeres, al general Alberto  Bachelet, al general Schneider, al general Prats así como a tantos oficiales y suboficiales que se opusieron al golpe de estado un reconocimiento como país. Ellos junto a otros que vinieron después, son la legión de hombres y mujeres que han caído luchando en Chile y que nos muestran un camino de dignidad y de consecuencia para el futuro.

El general Alberto Bachelet fue un soldado patriota, que sirvió y amó a su patria y que murió en una celda de la cárcel pública dejándonos un ejemplo a seguir. Por ello la historia nunca le olvidará, seremos sus camaradas quienes le recordaremos, ciertos que la gloria le mantendrá en la eternidad.

Dr. Enrique Villanueva M.
Vice presidente Centro de Estudios Exonerados Fuerza Aérea 1973
CEEFA-73.

Fuente: http://radio.uchile.cl/cartas-al-director/158394/

ene 232012
 

Una matriz de opinión es: comunicar, todos los días y en todos los periódicos, emisoras de radio y TV posibles, de una determinada comunidad, una idea o un pensamiento específico, sea una simple conjetura o especulación, con el tono y de la forma conveniente para que las personas de dicha comunidad, al ser bombardeados de manera incesante por los medios de comunicación, crean vehementemente en ello hasta el punto de ni siquiera preguntarse si será cierto o no. En pocas palabras, tal y como dice el proverbio popular: “Una mentira dicha mil veces, se convierte en verdad”.

Una de las jugadas políticas utilizadas por el imperio norteamericano, para desestabilizar el Proceso Revolucionario Socialista Bolivariano, es el intervencionismo por medio de las Matrices de Opinión. Estas se ejecutan a través de los medios de comunicación venezolanos de oposición.

Una de las matrices más exitosa de la oposición fue la que se genero en torno a la Reforma, solo recordemos cuando se dijo que ésta última contenía o por medio de ella, nos iban a quitar la patria potestad de nuestros hijos e hijas, esto fue creíble e influyo enormemente en los resultados electorales.

Al inicio de cada semana, se inician estas embestidas. Últimamente, las matrices de opinión han sido: la exacerbación del tema de la inseguridad, del desabastecimiento, del tema eléctrico, del tema carcelario. Más reciente, la matriz en torno al tema de la enfermedad del comandante Chávez, y la habilitación de Leopoldo López por la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Y más reciente aún, el tema electoral.

Estas matrices generan en la población descontento, incertidumbre y cierta credibilidad, que, cada día, debemos enfrentar, contrarrestar y develar, como parte de las batallas de cada revolucionario.

Estas matrices van acompañadas en muchos casos de tergiversación de la verdad y mentira. Por ejemplo, cuando hablan del tema de la inseguridad, dicen que en cierto fin de semana ocurren unas 100 muertes, pero ellos suman todas éstas, no importando la causa de la muerte; es decir, suman las muertes por accidentes de transito, las muertes por sucesos pasionales, los suicidios y las incluyen todas, como muertes por delitos.

Develemos cada día las matrices, para enfrentar el guión imperialista, y hagamos Patria.

José Amesty – 22-01-2012

nov 212007
 
Eso fue lo importante, que el líder de Venezuela, mitad Bolívar, mitad imitación tropical de Hitler, no supo reaccionar al espetarle el Rey: «¿Por qué no te callas?». Este es el perfil exclusivo para «Crónica» del autor de la gran biografía sobre el histriónico personaje

ALBERTO BARRERA

Lo importante fue lo que pasó después: Chávez se pasmó. No supo cómo reaccionar. Quedó demudado, con el alma boquiabierta, fuera de tiesto. Tanto que, al final, trató incluso de arañar un imposible: «Yo no oí al Rey. Esa es la verdad», dijo.

Lo importante fue lo que pasó después del después: dejó colar que Juan Carlos de Borbón es un golpista, un cómplice del imperio norteamericano, otro conspirador. Cuestionó su legitimidad y lo asoció con el franquismo. Presentó lo ocurrido como una metáfora de la sangrienta conquista y de los 500 años de dominación. Tantos siglos después, los indígenas de este costado del mapa por fin podríamos sostener un nuevo round en contra de la Corona. ¡Ya no podemos callar! ¡Chávez habla por todos nosotros!… Y, para finalizar, por si fuera poco, remató con una velada amenaza, hablando de revisar las relaciones comerciales en su gran reino petrolero: «Las inversiones españolas no son imprescindibles».

¿Quién es Hugo Chávez? ¿Cómo piensa? ¿Cómo funciona su mente? Para unos es un héroe libertario que impulsa una nueva forma de democracia. Para otros es un militar reaccionario que desarrolla un nuevo tipo de dictadura. ¿Hay acaso una mitad entre los que piensan que es la reencarnación de Simón Bolívar y los que creen que es una imitación tropical de Hitler? ¿De dónde viene, a dónde va? ¿En qué tipo de país esta personalidad, excesiva y avasallante, puede lograr tanta popularidad?

Al terminar la educación secundaria, el joven Hugo Chávez ingresa en la Academia Militar. En realidad, su sueño era ser jugador de béisbol, llegar a las grandes ligas de EEUU, ser un pitcher zurdo estelar. Pero el contacto con el orden militar cambió su vida. «Me sentí como pez en el agua (…), descubrí mi vocación, mi verdadera esencia», ha dicho. A partir de ese momento, y todavía ahora, la naturaleza militar es probablemente una de sus definiciones más precisas: primero de todo, es un soldado.

No es un caso aislado, forma parte de la larga tradición militarista que ha dominado a Venezuela durante casi 200 años. En palabras del historiador Elías Pino Iturrieta, «la sociedad venezolana del siglo XIX siempre confundió al hombre de acción con el hombre de armas y siempre procuró entregarle el poder al hombre de armas».

EL VENGADOR

«La vida ha girado muchísimo alrededor de los hombres de armas, forman una mitología necesaria en la sociedad venezolana». Cuando Chávez apareció en el escenario público de Venezuela, la antipolítica iba en aumento, el país también estaba esperando a alguien como él: un outsider, un hombre que no provenía de los partidos tradicionales, un vengador con uniforme.

Los principales funcionarios de su Gobierno son, en su mayoría, ex compañeros del Ejército que participaron en el intento de golpe de Estado que dirigió en 1992. La Fuerza Armada Nacional tiene ahora un rol protagonista en la gerencia de programas públicos. Existe, además, una fuerza de reserva, una suerte de ejército paralelo que depende directamente de la presidencia.

Chávez es tratado cotidianamente de comandante. Su lenguaje siempre apela a la terminología castrense: organiza a sus seguidores en pelotones y batallones, bautiza las contiendas electorales con nombres de episodios bélicos de tiempos de la independencia o de la guerra federal. Se maneja siempre en códigos militares. Desdeña la alternancia. Supone que la presidencia es un rango, no un cargo. Sólo entiende la política como un ejercicio de confrontación.

Todo lo que se ha desatado a partir de lo ocurrido en Santiago de Chile retrata, con suficiente nitidez, lo que ocurre en Venezuela desde hace años. Vivimos en un país que ha perdido el verbo negociar. El Gobierno sólo entiende la diferencia como un acto de traición, como una declaración de guerra. Lo diverso siempre es extranjero. Hay que descalificarlo, amenazarlo, invadirlo, ocuparlo, eliminarlo… Hace una semana, el general Isaías Baduel, ex ministro de Defensa y compadre del presidente, declaró públicamente su oposición a la reforma constitucional que promueve el Gobierno.

Al día siguiente, en un acto electoral, delante del silencio complacido de Chávez, la militancia oficialista coreó «¡Baduel! ¡Traidor! / ¡Te sale paredón!».

Se trata de un clima cada vez más espeso, de una temperatura guerrera, de una violencia que se ha instalado ya en nuestro lenguaje, en nuestra cotidianidad. Mientras escribo esto, la televisión emite imágenes de la pancarta de un grupo de seguidores del Gobierno: «Con Chávez, todo. Sin Chávez, plomo».

Es imposible conocer y comprender a Hugo Chávez fuera del contexto del país, de lo que podríamos llamar la venezolanidad. Otra de las claves para acercarse al personaje pasa también por una condición fundamental de nuestras vidas: el petróleo. La naturaleza petrolera que define una particular relación de los venezolanos con la riqueza.

Todo el siglo XX está marcado por este viraje cultural donde una sociedad agrícola se muda -en más de un sentido- a un proyecto de sociedad rentista cuyo enorme consumo depende, casi exclusivamente, de la extracción de petróleo. El país entiende, entonces, su relación con la riqueza como un problema más político que económico, como un ejercicio distributivo y no como una actividad productiva. La oferta de Chávez encaja perfectamente con este modelo cultural, pone a fluir de nuevo el gran sueño líquido: él es el gran repartidor de un botín, de un tesoro, que le pertenece a todos los ciudadanos. El es el nuevo vínculo entre la milagrosa riqueza del petróleo y la espantosa y mayoritaria miseria de los dueños del petróleo.

DE PADRES MAESTROS

Pero Chávez, además, es también la encarnación de ese sueño, la muestra palpable de que ese sueño es posible. En términos formales, él siempre ha vivido del Estado. Sus padres eran maestros, él y sus hermanos estudiaron en la escuela pública, el Estado financió su carrera militar, es decir que el Estado financió incluso sus conspiraciones. Mientras estuvo en la cárcel, también el Estado lo mantuvo. Tres años después, ganó la presidencia. Ahí está desde 1999. Y no se quiere ir.

También hay que tener en cuenta este elemento a la hora de asomarse a la concepción que Chávez tiene de lo público: se comporta como si fuera un asunto estrictamente personal. Entiende que el Estado es suyo, que no necesita auditorías, controles, consultas. Dispone y reparte la riqueza nacional desde un «yo» sorprendente. Todo es discrecional y arbitrario. Chávez da, Chávez regala, Chávez quita… Pero, tal vez, hay ahí algo que resulta profundamente empático y seductor para muchos venezolanos. La riqueza es una herencia que tenemos y que nos han arrebatado. Chávez ha llegado para devolvérnosla. El es el hombre nuevo de la revolución bolivariana. El es una experiencia de conquista de esa fortuna.

Cumple, además, con el rito melodramático del presidiario pobre que termina siendo presidente. Es el venezolano que, sin cambiar, sin dejar de ser él, alcanza por fin la riqueza, el poder y el prestigio que le corresponden, que por derecho natural tenía destinados.

No todo, obviamente, navega en el terreno de los símbolos culturales, de los mitos y de las ansiedades de la venezolanidad. Chávez apareció en el escenario cuando todo el país deseaba un cambio. Su gran mérito sin duda es haber politizado la pobreza. Chávez logró que la sociedad asumiera y entendiera que la desigualdad debe ser la prioridad de cualquier agenda nacional. Y esa intencionalidad, con la ayuda de los altos precios del petróleo, ha logrado una redistribución más justa de la renta petrolera. Quizás no más eficaz, pero sin duda sí más equitativa.

Sin embargo, más que un proyecto socialista, al menos por ahora, Venezuela asiste a un gran programa de democratización del consumo. Aunque su discurso diga otra cosa, en el fondo, la esperanza del pueblo chavista está mucho más cerca del american dream que de los CDR cubanos. En lo que va de año, el aumento de compra de coches importados ya casi alcanza el 200%. El humor popular trabuca la consigna oficial de «¡Patria, socialismo o muerte!», en un irónico «¡Audi, BMW o Hummer! ¡Venceremos!».

En 1999, en una entrevista publicada en la revista chilena Qué Pasa, Hugo Chávez afirmó que, en su niñez, «en vez de Superman, mi héroe era Bolívar». La confesión, sin embargo, tiene un cierto sabor a leyenda: podría fácilmente ser una versión maquillada de su propia vida, un recuerdo más acorde con la heroicidad que hoy anhela que con su verdadera historia personal.

Cada vez será más difícil conocer quién es y quién fue en realidad Hugo Chávez. Tal vez, ya ni siquiera él mismo consiga saberlo. Los recuerdos pueden ser impuntuales. El poder suele gozar de una memoria muy creativa.

La respuesta de Chávez, no obstante, delata, bastante tempranamente, una de sus principales debilidades: la falta de épica. Chávez no derrocó ninguna dictadura. Chávez no se ha defendido de ninguna invasión. Incluso el golpe en su contra, en 2002, tiene más confusiones que heroísmos. Paradójicamente, fue el mismo Gobierno quien se opuso a que una comisión internacional investigara a fondo lo ocurrido.

Chávez anda por el mundo sediento de grandes enemigos. Por más que insulte a los EEUU, está condenado a vivir de ellos. Toda la revolución bolivariana se financia con dólares gringos, con el pago de su principal socio comercial.

Sobre Chávez / PASA A PAG. 6 VIENE DE PAG. 5 / pende una frase cruda del ex presidente brasileño José Sarney: «Le sobra petróleo y le falta biografía». Ciertamente, por más que se empeñe, ni siquiera la intentona de 1992, convertida ahora en fecha patria, puede ser un hito importante, trascendente.

Chávez, en lo personal, además, fracasó en su misión y fue incluso cuestionado por alguno de sus compañeros. El hecho de que llevaran engañados a los soldados, haciéndoles creer que iban a una operación de rutina, sin advertirles que estaban en una conspiración militar para tratar de derrocar al Gobierno, tampoco le suma demasiado heroísmo a aquella fecha. El golpe fue un fracaso militar, pero un gran éxito mediático. He ahí una señal de los tiempos. A partir de ese día, Hugo Chávez fue tocado por el dios rating.

SIN ESCRÚPULOS

Tiene un talento inmenso para la comunicación. Su capacidad histriónica es fabulosa. A la hora de actuar, no tiene escrúpulos. Es un animador nato, un gran productor de esperanza, una emoción en vivo y en directo. Ha refundado el estereotipo del caudillo militar sudamericano. Chávez es un caudillo moderno, mediático y sentimental. Cada vez con mayor insistencia, trabaja por construir su propio mito. Cualquier excusa es buena para hablar de sí mismo. Chávez escribe diariamente su propia biografía.

Mientras recuerda en Cuba un aniversario más de la muerte del Ché, habla también sobre sus propios diarios, escritos cuando estaba en la Academia Militar. Mientras evoca a Salvador Allende, en la pasada cumbre de Santiago de Chile, dice: «Yo también tuve mi 11», aludiendo por supuesto al golpe que hubo en su contra el 11 de abril de 2002. Ya es, a nivel mundial, el traductor oficial de Fidel. Hace lo imposible por estar en la jet set de las leyendas revolucionarias de nuestro continente.

Por eso necesita enemigos. Y de peso. Chávez necesita a Bush, necesita a Aznar. Necesita gente que le de estatura, beligerancia, posibilidades de respirar; que le de algo del heroísmo que le falta a su pasado, que no tiene. Ser atorrante también puede ser una forma de hacer política «¿Por qué no te callas?», pregunta el Rey Juan Carlos, harto ya de interrupciones. Chávez quedó paralizado, sin piso, por unos momentos. Se calló. Pero después volvió, confrontador y amenazante, feliz, con otro enemigo de altura, más Chávez que nunca. Quizás presintió que se trataba de otra señal del destino. De tú a tú con un monarca.

La Reforma de la Constitución que ha propuesto, y que se decidirá el 2 de diciembre, representa un cambio total en el marco legal del país. De aprobarse, Chávez tendrá poderes ilimitados en casi todos las ámbitos de la vida nacional. Podrá, incluso, cambiar nuestro mapa. Inventar nuevos territorios, con nuevas autoridades, no elegidas ya por el voto popular sino por determinación directa de su dedo índice. Podrá ser reelecto de manera indefinida. Será nuestro rey. De verdad y para siempre. Un rey socialista y bolivariano, por supuesto. El vengador.

Alberto Barrera Tyszka,

novelista venezolano, premio Herralde América Latina 2007 y autor de

Hugo Chávez sin uniforme

VÍCTIMAS DE SU VERBORREA

Tony Blair. Ex presidente de Reino Unido. (8 de febrero de 2006. Discurso desde la plataforma petroquímica del Tablazo). «Entonces, mister Tony Blair, que es el principal aliado de Hitler-Danger-Bush, el genocida y asesino número uno que hay en el planeta, dice que es bastante importante que yo respete las reglas de la comunidad internacional. No sea sinvergüenza señor Blair. ¡Váyase largo al cipote! (…). Es un peón subordinado a los mandatos de Washington», señaló Chávez por unas declaraciones del ex primer ministro, instándole a respetar las reglas democráticas en Venezuela.

José María Aznar. Ex presidente de España (26 de abril de 2007. Acto de entrega de tierras en el Estado de Guárico). «José María Aznar es un lacayo y cachorro del Imperio. Me da asco y lástima, esos que forman una especie de grupo (de ex presidentes, junto a Vicente Fox y Alejandro Toledo) para hablar mal de Hugo Chávez y de Venezuela». «Aznar es un fascista que además de apoyar el golpe de Estado de abril de 2002, es de la calaña de Adolf Hitler, un tipo que da asco y lástima, un verdadero lacayo de George Bush».

George Bush. Presidente de los EEUU. (19 de marzo. En el programa Aló Presidente). «Eres un burro, un donkey, mister Danger, un cobarde, un alcohólico. Eres de lo peor que ha habido en este planeta». Y añadió: «Si algún día se te ocurre invadir Venezuela, te espero en esta sabana, mister Danger, cobarde, asesino, genocida, eres un genocida».

(20 de septiembre de 2006. Asamblea de la ONU en Nueva York). «El diablo está en casa (…) Ayer estuvo el diablo aquí, en este mismo lugar. Huele a azufre todavía», dijo Chávez mientras se santiguaba en el pleno de las Naciones Unidas del año pasado. «El señor presidente de Estados Unidos, al que yo llamo diablo, vino aquí hablando como dueño del mundo», añadió Chávez.

Condolezza Rice. Secretaria de Estado de EEUU (19 de febrero de 2006. En el programa Aló presidente, en la ciudad de Guayana, Estado de Bolívar). «Condolezza o condolencia, como yo la llamo, como ella se volvió a meter conmigo, toma tu beso, Condolezza, y perdóname esa. Pero acuérdate mijita que yo soy como el espinito que en la sabana florea, le doy aroma al que pasa y espino al que me menea. No te metas conmigo chica», dijo por unas declaraciones de Rice sobre los peligros de la «petrodiplomacia».

José María Insulza. Secretario general de la OEA (8 de enero de 2007. Durante el acto de investidura de Chávez en el Parlamento venezolano). «Insulza es un verdadero pendejo, desde la P hasta la O», dijo Chávez a principios de este año. El diplomático chileno «debería renunciar a la secretaria de la Organización de Estados Americanos, el insulso doctor Insulza, por atreverse a jugar el papel de un virrey del Imperio», señaló ante una petición de la OEA de que no cerrara la cadena opositora RCTV.

Felipe Calderón. Presidente de México. (2 de febrero de 2007. Durante una rueda de prensa en la sede presidencial del Palacio de Miraflores). «Little gentleman es un big ignorant. ¿Cómo se dice ignorante (…) Donkey? (burro). Bueno, yo creo que este señor presidente no tiene idea de lo que está diciendo», señaló Chávez por unas supuestas declaraciones del presidente de México en junio, que finalmente resultaron falsas.

Óscar Madariaga. Cardenal de Honduras (4 de julio de 2007. Teatro Teresa Carreño de Caracas). El mandatario arremetió contra el prelado hondureño porque señaló que en Venezuela la democracia estaba amenazada. Chávez dijo que era un «payaso imperialista y otro loro más, ahora vestido de Cardenal, que repite lo que dice Washington».

Vicente Fox. Ex presidente de México (9 de noviembre de 2005. Después de la IV Cumbre de las Américas en Mar del Plata). «Da tristeza el entreguismo del presidente Fox, verdaderamente da tristeza». «Qué triste que el presidente de un pueblo como el mexicano se preste a ser un cachorro del Imperio».

Alan García. Presidente de Perú (28 de mayo de 2006. Programa Aló presidente, desde el altiplano de Bolivia). Durante las últimas elecciones presidenciales en Perú, Chávez criticó duramente a su vencedor, el socialdemócrata Alan García, que se medía contra Ollanta Humala, afín a su gobierno. Le llamó «ladrón de siete leguas», «insignificante lacayo» y dijo que «sería una maldición que vuelva ese ladrón».

RICARDO LAGOS. Ex presidente de Chile (Diciembre de 2003). Hugo Chávez defendió a su aliado Evo Morales de Bolivia, por la disputa que mantuvo con Chile para negociar su salida al mar: «Ricardo Lagos es un prepotente y un mentiroso por la posición de su gobierno frente a la demanda boliviana de una salida al mar».

Mariano Rajoy. Secretario general del Partido Popular (11 de noviembre de 2007). Tras la Cumbre Iberoamericana en Santiago de Chile). «¿No sabes del dicho, águila no caza moscas? Yo ando volando. No como las moscas, que se paran en el excremento. No tengo nada que responder al excremento», dijo acerca de las declaraciones de Rajoy sobre las «amistades peligrosas» del presidente Rodríguez Zapatero.

Derechos Humanos. (Abril de 2007. En la Comisión Interamericana de Derechos Humanos). «Lo menos que puedo decir es que son unos verdaderos inmorales», les dijo por condenar el cierre de la TV venezolana.

La frase de 1,5 millones de euros

Es lo que hubiera generado el «¿por qué no te callas?» sólo en las descargas a móviles. El Rey podría interponer una demanda por los derechos de imagen sobre su voz. El negocio incluye camisetas, tazas…

ANA MARÍA ORTIZ

De vuelta de la Cumbre Iberoamericana, en el desayuno del lunes, a Zapatero lo recibió su hija con un «¿por qué no te callas?». La anécdota familiar ilustra la extraordinaria repercusión que ha tenido la reprimenda del Rey a Chávez. Cinco palabras multiplicadas esta semana hasta la saciedad y convertidas en un negocio millonario en forma de politono, de taza, de camiseta o de web.

En el móvil: «El uso de la frase “¿por qué no te callas?” en politonos supondría, en mi opinión, una vulneración del derecho a la imagen del Rey, a pesar de que se utilice únicamente su voz y no su representación física. El Rey podría pedir judicialmente el cese de la intromisión ilegítima así como una indemnización por los perjuicios ocasionados». Lo dice David Bravo, abogado especialista en Derecho informático y propiedad intelectual, quien pone como ejemplo la demanda que las voces del Metro de Madrid -«Próxima estación, Esperanza»- interpusieron a Manu Chao por usar la grabación en sus canciones. Sabedores del inconveniente, las compañías distribuidoras de politonos ofertan parodias del «¿por qué no te callas?», pero no el original en boca del Rey. Con todo, la voz monárquica ha llegado a los móviles pirateada de internet. (¿Tomará medidas el Rey?). Los expertos calculan hasta 500.000 descargas que, a tres euros la sintonía, podrían haber generado 1,5 millones de euros. El último mandatario que mereció un politono fue Aznar con su «He is my friend», referido a Bush.

En vídeos: La reprimenda en cinco palabras del Rey a Chávez podría estar reportándole a YouTube ingresos millonarios. Los más de 700 vídeos colgados en su web con el «¿por qué no te callas?» (y sólo en castellano) como protagonista habían generado el viernes más de 10 millones de entradas. Los hay para todos los gustos: Don Juan Carlos con la piel del rey espartano Leónidas en la película 300, caracterizado como un personaje del Chavo del Ocho, en el show de Benny Hilll, como protagonista del juego Mira quién baila y no calla. Hasta se ha hecho un doblaje de la reciente agresión racista en el Metro de Barcelona: La cara del Rey sobre el atacante, la de Chávez en lugar de la ecuatoriana pateada y Zapatero en el papel del viajero que observa. Uno de los más aplaudidos es el spot protagonizado por Ronaldinho para Nike, que en la versión «¿por qué no te callas?» acaba así: Juan do it. Just shut up. (Juan lo ha hecho. Cállate). Capítulo aparte merecen las versiones musicales: el monarca a ritmo tecno, trans, hip-hop y el Reyggeaton. La bautizada como canción oficial del «¿por qué no te callas?» -versión del pasodoble Qué viva España- es obra del venezolano Oliver Urdaneta: «La gente canta con ardor, ¿Por qué no te callas? el Rey está cambiando su color, callado estás mejor».

En internet: Los responsables de Arsys, el registrador número uno de dominios de internet en España, no conocían un fenómeno similar. Dos horas después de que el Rey abriera la boca, y por 25 euros al año, ya estaba adjudicado el porquenotecallas.com y enseguida se agotaron los .net, org, biz, us, tv, es, info, mobi, be, cc, us, de, eu, ws… etc. Se han registrado también las mismas versiones con tilde (porquénotecallas), en inglés (whydontyoushutup), con guiones (por-que-no-te-callas), variantes (xqnotecallas, porquenotecallasrey…) y hasta con erratas (porquenotecayas). El pionero, Juan Antonio Morales, almeriense, desbordado por la repercusión, ha puesto el suyo en venta. La puja en Ebay superaba el viernes los 3.650 euros. Andoni Ansean (porquenotecallas.es), director de un psiquiátrico en Mérida, no deja de recibir ofertas para dar contenido a su web. Ernesto Martín (porquenotecallas.net y org), empresario catalán -foto inferior- sopesa usar sus páginas para ayudar a una ONG. Como Alex Fernández Cruz (porkenotecallas.com, org) que venderá camisetas y tazas a favor de una fundación. El único referente comparable es el «manda huevos» de Federico Trillo, hoy un portal erótico- pornográfico.

En camisetas: Desde el sábado, los hermanos Peña encienden las máquinas de serigrafía de su taller textil a las ocho de la mañana y no las apagan hasta las seis de la madrugada siguiente. Si normalmente dispensan 800 camisetas al año, en sólo una semana acumulan mil pedidos gracias a su último diseño con el «¿por qué no te callas?» estampado en la pechera. Emilio, el mayor de los hermanos, 27 años, escuchó al Rey tras la siesta. Tardo una hora en perfilar el logo y en dos en secar la tinta de su primera camiseta. Se la puso esa misma noche para salir por Alicante: «¡Qué chula!», «Hazte una foto conmigo». Un éxito que han rentabilizado a 18 euros la pieza. Varios portales han ofrecido otros modelos -como xpnotekallas.com o spreadshirt.net- pero se han visto obligados a retirarlos después de que un avispado valenciano la registrara como marca. Se han comercializado también tazones, ositos, gorras, chapas…

En Venezuela: «Los españoles han dado dos gritos importantes en su historia: “Tierra” y “¿Por qué no te callas?”». Es el sms de moda en Venezuela. La oposición a Chávez ha enarbolado la frase real como lema de campaña para el referendo del 2 de diciembre sobre la reforma constitucional, y se ha colgado esta semana, en forma de pancarta, en una de las arterias principales de Caracas. La televisión pública ha respondido con la parodia «Don Juan Carlos Bribón y Bribón».

ElMundo.es

nov 162007
 

El comandante asturiano que denunció por primera vez acoso laboral dentro del Ejército ha presentado una dura queja al Fiscal General del Estado contra la actuación de la Fiscalía militar, informando de la misma al Rey. Además ha pedido aclaraciones al Tribunal Supremo, por considerar que cometió un error al juzgar su caso. El afectado no descarta seguir la batalla jurídica recurriendo al Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo o al Comité de Derechos Humanos de la ONU, si no se atiende a su queja.

El coronel Gomez ArmeroLa Sala 5ª de lo Militar del Tribunal Supremo acaba de desestimar el recurso de casación que el comandante presentó contra la absolución del Coronel Gómez Armero por un presunto delito de “deslealtad” cometido en un contexto de mobbing. Pero dos de los cinco magistrados emitieron un voto particular, considerando probado que el Coronel actuó con dolo y que todas sus acciones obedecieron a un designio unitario: intimidar al comandante y tomar represalias. Por ello piden que sea castigado por una falta grave de excederse arbitrariamente en el ejercicio del mando.

Esto ha dado alas al denunciante para seguir con su lucha, sobre todo porque los dos magistrados en cuestión no son jurídicos militares, sino que provienen de la carrera civil y están considerados progresistas y más imparciales, en opinión del comandante.

El error del que el comandante se queja, se refiere a que el Tribunal Supremo eludió pronunciarse sobre la petición de que el coronel Armero fuese condenado por el tipo leve del delito de deslealtad. Argumentaron que se trataba de una petición nueva, lo cual no es cierto segun el abogado del comandante. También denuncian que en cuanto al parte falso que dio el coronel, la sentencia simplemente argumenta que el comandante estaba de baja y que por ello el parte nunca podía perjudicar al servicio. Sin embargo el propio Tribunal Supremo condenó a un cabo por una situación idéntica.

La insatisfacción del comandante es compartida por su familia que ha enviado un durísimo alegato al Fiscal General del Estado, Cándido Conde-Pumpido, con copia al Rey, en protesta por la actuación del fiscal, que en el tribunal anterior pidió un año y medio de prisión para el coronel y ahora defendió su inocencia quitándole importancia a todo. En el texto se denuncia que “solo se producen condenas cuando hay violaciones, golpes, robos escandalosos o cuando son muchas las personas que tienen que retirarse por el abuso de un superior” y lamenta que a las personas implicadas en lo ocurrido “se les han otorgado cargos importantes, mientras a las víctimas se les tacha de conflictivos, vagos o criminales”.

El acuartelamiento de Soyeche donde se produjo el presunto acoso laboralAdemás la familia del comandante se pregunta por qué no se ha acusado de falso testimonio a una de las partes, ya que dos tenientes coronel y los testigos del comandante defendieron versiones opuestas. El escrito dice textualmente “Apostamos fuerte porque una de las dos partes faltó a la verdad y nos dan “café para todos”. Sean valientes, métannos a nosotros en la cárcel si están convencidos de que fuímos los que faltamos a la verdad.”

Finalmente y como ejemplo de la desmoralización en que se han visto sumidos, consideran que la actuación de la instituciones en este caso les “libera de cualquier compromiso futuro con el Ministerio Público como testigos y como denunciantes, aceptando las posibles responsabilidades futuras que esa conducta pueda conllevar. Sobre todo si quienes nos la han de exigir son las mismas personas que hemos visto actuar que, sin lugar a dudas, no se pararán un instante a comparar una cosa con la otra. No olvide nunca Sr. Herrero-Tejedor que no ha protegido a los testigos que han resultado perjudicados ni a la víctima del acoso”.

El comandante ha denunciado además represalias contra algunos de sus testigos y el hecho de que sigan produciéndose “persecuciones” veladas contra el. Por ejemplo, cuando no se borraron sanciones de SIPERDEF, anuladas por los tribunales.

RadioCable

nov 082007
 

PRIMER CASO DE ACOSO LABORAL DENUNCIADO EN EL EJERCITO.

La familia de la víctima ha puesto el caso en conocimiento del Rey.

08/11/2007 R.M.

El Tribunal Supremo (TS) nunca tiene la última palabra si sus resoluciones tienen enfrente a alguien como el comandante asturiano J.P., primera persona en denunciar un caso de mobbing dentro del Ejército español. Este militar acaba de ver cómo el Supremo ha desestimado el recurso de casación que presentó con la idea de desbaratar una sentencia previa, dictada por el Tribunal Militar Central, y que absolvía al presunto autor de las presiones, faltas y minusvaloraciones de que fue objeto, el coronel ahora en la reserva L.G.

Descontento con la decisión, J.P. ha solicitado aclaraciones sobre algunos puntos de la sentencia, pero ya confirma que si el Supremo persiste en su razonamiento, se plantea un recurso de amparo o acudir directamente al Tribunal Europeo de Derechos Humanos, con sede en Estrasburgo.

Detrás de semejante insatisfacción está toda una concepción de los deberes y lealtadades dentro del cuerpo que se ha visto truncada no solo en el caso de J.P., también en el de su padre, quien ha enviado un durísimo alegato al Fiscal General del Estado, Cándido Conde-Pumpido, con copia al Rey.

“Está todo muy bien montado” –explica el padre en su misiva– “solo se producen condenas cuando hay violaciones, golpes, robos escandalosos o cuando son muchas las personas que tienen que retirarse por el abuso de un superior, y esto, si su graduación es baja, porque el resto, es de mal efecto”.

El escrito no se queda lamentando la falta de “acciones ejemplarizantes”, también hace su propio juicio al funcionamiento del Ejército, cuya reacción ante esta acusación de mobbing se le ha desvelado como corrompido, al ver “durante años cómo a personas implicadas en lo ocurrido se les otorgaban cargos importantes. Mientras unos triunfan porque han aprendido las reglas del juego para lograr el éxito profesional otros fracasan y se les tacha de conflictivos, vagos, o criminales”.

Ante semejante funcionamiento “algunos más caerán en la desmotivación-desmoralización y otros se doblegarán servilmente a cuanto haga falta, cuando la obediencia debida terminó con el 23-F”.

El hecho de que dos de los cinco magistrados que atendieron el caso emitiesen votos particulares levantando alguna duda sobre ciertos puntos de la sentencia es ahora lo que ha dado alas a esta batalla jurídica, que comenzó con hechos acaecidos entre el 2000 y el 2002. Fue entonces cuando se produjeron una serie de chismes, rumores y calumnias de forma malintencionada, errores o fallos sin consistencia real, atribución de conductas ilícitas para perjudicar la imagen de un militar asturiano que ha venido ocupando diversos puestos de responsabilidad, ganándose una cruz al mérito militar.

LaVozdeAsturias.es